Esta escultura fue encargada por el Ayuntamiento de Salamanca que presidía Pablo Beltrán de Heredia, en 1974. Se instaló en el mes de septiembre a la entrada del Puente Romano en un acto que fue una fiesta con tamborileros, música vino y hornazo por todo el Puente Romano con la presencia de los vecinos de ambos lados del Tormes, que prometieron cuidarla. Está hecha en bronce como materia definitiva.