CASA DE DON DIEGO MALDONADO
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La casa de Maldonado fue mandado edificar hacia el año 1530, por don Diego Maldonado de Rivas, camarero del Arzobispo Fonseca, por lo que en lo alto de la fachada figuran las armas de los Fonseca. Su arquitecto fue Juan de Álava, quien diseñó un palacio de estilo plateresco, donde destaca sobre todo su fachada. Sobre la antigua ventana figura el escudo con las cinco flores de lis de los Maldonado. Actualmente este edificio pertenece a la Universidad de Salamanca y es la sede de la Fundación Hispano-Brasileña y del Centro de Estudios Brasileños.
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La residencia del camarero Diego Maldonado se erigió sobre los restos de la antigua casa de su tío, Francisco de Ribas. Este último, tras haber amenazado de muerte a Pedro Maldonado —líder de las milicias comuneras salmantinas— en el convento de San Francisco el Grande, provocó la ira del pueblo de Salamanca, que se amotinó frente a su vivienda y la incendió en 1520. El propietario no volvió a reconstruir la casa sino que dejó el solar en herencia a su sobrino Diego Maldonado en 1527.
Francisco de Ribas había ocupado el cargo de mayordomo de Alonso de Fonseca II y posteriormente de su hijo, Alonso de Fonseca III. Gracias a la influencia de su tío, Diego ingresó al servicio del Arzobispo Fonseca cuando este aún era Arzobispo de Santiago. Como camarero del prelado, Diego acumuló numerosos privilegios, riquezas y honores y fue quién mandó construir el palacio que ha llegado a nuestros días.
Como ocurrió con su tío Francisco, que fue enterrado en la iglesia de las Úrsulas junto al arzobispo Fonseca II, Diego recibió sepultura en la iglesia del Colegio Mayor Fonseca, institución universitaria fundada por Alonso de Fonseca III.
Antes de fallecer, estableció un mayorazgo para su hija Ana, vinculando al mismo sus propiedades, incluida la casa de la plaza de San Benito. Al morir Ana sin descendencia, los bienes pasaron a otros miembros de la familia. El palacio estuvo alquilado durante largos periodos de tiempo y entre sus inquilinos figuran varios maestreescuela de la Universidad que utilizaron el edificio como su residencia y como cárcel universitaria. En el siglo XIX, tras la abolición de los mayorazgos, el palacio fue vendido y fragmentado en varias propiedades. En 1924 lo adquirió la Cruz Roja, que lo utilizó como sede hasta que en 1987 fue comprado por la Universidad de Salamanca.
Una vez rehabilitado albergó el Secretariado de Actividades Culturales, y desde 2008 es sede de la Fundación Cultural Hispano-Brasileña y del Centro de Estudios Brasileños. Este centro, propio de la Universidad, es un referente europeo en el estudio y difusión de la realidad brasileña, así como en la promoción de la cultura y lengua españolas en Brasil. Para ello, fomenta el intercambio académico y organiza diversos eventos científicos, culturales y artísticos.
Francisco de Ribas había ocupado el cargo de mayordomo de Alonso de Fonseca II y posteriormente de su hijo, Alonso de Fonseca III. Gracias a la influencia de su tío, Diego ingresó al servicio del Arzobispo Fonseca cuando este aún era Arzobispo de Santiago. Como camarero del prelado, Diego acumuló numerosos privilegios, riquezas y honores y fue quién mandó construir el palacio que ha llegado a nuestros días.
Como ocurrió con su tío Francisco, que fue enterrado en la iglesia de las Úrsulas junto al arzobispo Fonseca II, Diego recibió sepultura en la iglesia del Colegio Mayor Fonseca, institución universitaria fundada por Alonso de Fonseca III.
Antes de fallecer, estableció un mayorazgo para su hija Ana, vinculando al mismo sus propiedades, incluida la casa de la plaza de San Benito. Al morir Ana sin descendencia, los bienes pasaron a otros miembros de la familia. El palacio estuvo alquilado durante largos periodos de tiempo y entre sus inquilinos figuran varios maestreescuela de la Universidad que utilizaron el edificio como su residencia y como cárcel universitaria. En el siglo XIX, tras la abolición de los mayorazgos, el palacio fue vendido y fragmentado en varias propiedades. En 1924 lo adquirió la Cruz Roja, que lo utilizó como sede hasta que en 1987 fue comprado por la Universidad de Salamanca.
Una vez rehabilitado albergó el Secretariado de Actividades Culturales, y desde 2008 es sede de la Fundación Cultural Hispano-Brasileña y del Centro de Estudios Brasileños. Este centro, propio de la Universidad, es un referente europeo en el estudio y difusión de la realidad brasileña, así como en la promoción de la cultura y lengua españolas en Brasil. Para ello, fomenta el intercambio académico y organiza diversos eventos científicos, culturales y artísticos.
El proyecto fue obra del arquitecto Juan de Álava, quien diseñó un edificio de estilo plateresco en el que destaca especialmente su portada. Esta aparece ligeramente descentrada respecto a la fachada para orientarse directamente hacia la plaza. Tanto la portada como los vanos de las ventanas y la cornisa están realizados en buena sillería, lo que contrasta con el resto del paramento, construido en mampostería.
La fachada responde al tipo “colgante”, muy frecuente en Salamanca. La portada, adintelada, presenta grandes dovelas en forma de abanico y se enmarca entre pilastras decoradas con motivos platerescos que sostienen una cornisa configurando un alfiz de reminiscencias tardogóticas.
Todos los escudos del conjunto aparecen sostenidos por parejas de tenantes. En la parte superior, en posición destacada, se sitúa el escudo de los Fonseca dentro de una corona de laurel, como homenaje al señor al que servía el propietario. Sobre el balcón —antigua ventana— se encuentra el escudo de los Maldonado, con sus cinco flores de lis. A ambos lados del balcón se disponen otros dos escudos idénticos que representan linajes emparentados con la familia.
El interior del palacio no conserva su estructura original debido a las numerosas reformas realizadas a lo largo de los siglos. En la sala principal se mantiene un sencillo alfarje de madera sin policromar. Durante las obras de rehabilitación salió a la luz un antiguo aljibe de ladrillo macizo, de planta rectangular y cubierto por una bóveda de medio cañón. Hoy puede contemplarse en la sala de exposiciones, ofreciendo a los visitantes un valioso testimonio de la vida cotidiana del siglo XVI.
La fachada responde al tipo “colgante”, muy frecuente en Salamanca. La portada, adintelada, presenta grandes dovelas en forma de abanico y se enmarca entre pilastras decoradas con motivos platerescos que sostienen una cornisa configurando un alfiz de reminiscencias tardogóticas.
Todos los escudos del conjunto aparecen sostenidos por parejas de tenantes. En la parte superior, en posición destacada, se sitúa el escudo de los Fonseca dentro de una corona de laurel, como homenaje al señor al que servía el propietario. Sobre el balcón —antigua ventana— se encuentra el escudo de los Maldonado, con sus cinco flores de lis. A ambos lados del balcón se disponen otros dos escudos idénticos que representan linajes emparentados con la familia.
El interior del palacio no conserva su estructura original debido a las numerosas reformas realizadas a lo largo de los siglos. En la sala principal se mantiene un sencillo alfarje de madera sin policromar. Durante las obras de rehabilitación salió a la luz un antiguo aljibe de ladrillo macizo, de planta rectangular y cubierto por una bóveda de medio cañón. Hoy puede contemplarse en la sala de exposiciones, ofreciendo a los visitantes un valioso testimonio de la vida cotidiana del siglo XVI.