Plaza de las Agustinas

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En ella se encuentran dos importantes monumentos: el Convento de las Agustinas Recoletas, anexo a la iglesia de la Purísima, formando una sola edificación, y el Palacio de Monterrey.
En 1626 una terrible crecida del Tormes conocida como Riada de San Policarpo, asoló gran parte de la ciudad, destruyendo numerosos edificios; una de las construcciones más afectadas fue el Convento de las Madres Agustinas Recoletas situado entonces a orillas del río. Diez años después, en 1636, el conde de Monterrey, Manuel de Zúñiga y Fonseca, para albergar a su hija Inés Francisca de la Visitación, la cual pertenecía a esta Orden, mandó que se levantara un nuevo convento.

Este edificio fue construido frente al Palacio de de Monterrey, residencia del mecenas. La iglesia de la Purísima, parte pública del convento, fue pensada por el conde como capilla funeraria para él y su familia. Las obras finalizaron en 1687.
Con planta de cruz latina, de una nave y con capillas a los lados, la iglesia se inició según trazas de Bartolomeo Picchiatti, mientras que de los cinco retablos, el púlpito, las tumbas y las puertas de entrada fueron diseñadas por Cosimo Fanzago (1593-1678), dándole un marcado carácter italiano a la construcción. En la fachada de la iglesia llama la atención su pórtico, con 33 metros de longitud y tres cuerpos separados. En su interior, destaca el Retablo Mayor en mármol, con un importante cuadro de la Inmaculada Concepción, obra de José de Ribera.

El palacio de Monterrey es uno de los máximos exponentes del estilo artístico plateresco. Edificado por el III conde de Monterrey, actualmente es propiedad de la Casa de Alba, que es titular de dicho condado. Fue un edificio muy admirado e imitado en el siglo XIX, dando lugar al llamado estilo Monterrey o neoplateresco, un historicismo que retomaba la estética del plateresco. Rodrigo Gil de Hontañón y fray Martín de Santiago esbozaron los planos del palacio, y Pedro de Ibarra y Pedro de Miguel y Aguirre empezaron la construcción el 18 de enero de 1539. El proyecto preveía un edificio de planta cuadrangular de tres pisos y un patio central, con torres en cada esquina y en el centro de cada ala. Al cabo no se construyó más que una de las alas, la del sur. Fue declarado Monumento Histórico Nacional, equivalente al actual término BIC con categoría de Monumento, el 6 de mayo de 1929
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