BARRIO SAN CRISTÓBAL-LAS CLARAS
1 horaSe trata de una zona céntrica que reúne una parte esencial del patrimonio artístico y cultural de la ciudad. En sus calles y plazas se alzan monumentos tan significativos como los conventos de San Esteban y Las Claras, las iglesias de Santo Tomás Cantuariense, San Cristóbal y Sancti Spíritus, así como el antiguo Colegio de Calatrava, conformando un conjunto urbano de gran valor histórico.
Precio visita libre
- Individual - 0.00 €
Tras la repoblación de Salamanca impulsada por Raimundo de Borgoña en 1102, la ciudad se organizó en colaciones o parroquias formadas por colonos de diversa procedencia. Los privilegios y concesiones otorgados por los reyes de León para favorecer el asentamiento en las tierras recién incorporadas al sur del Duero atrajeron a pobladores muy heterogéneos. La falta de espacio dentro del primer recinto amurallado obligó a muchos de estos grupos a establecer sus parroquias extramuros. Solo a partir de 1147, con la construcción de la segunda muralla, estas parroquias quedaron integradas en la llamada Cerca Nueva.
En el Cerro de San Cristóbal se fundaron las parroquias de Sancti Spíritus, San Cristóbal, San Román, Santo Tomás Cantuariense y San Esteban. Las primeras iglesias románicas levantadas en este sector dieron origen a arrabales donde se asentaron repobladores toreses y portogaleses. La dificultad para poblar estas zonas periféricas motivó su donación a diversas órdenes militares, encargadas de promover su repoblación. Con el tiempo, algunas de estas parroquias y ermitas evolucionaron hasta convertirse en grandes conventos y monasterios, como el de las Comendadoras de Santiago, el Convento de Santa Clara o el Convento de San Esteban.
Durante siglos, el barrio estuvo habitado mayoritariamente por población morisca, dedicada en gran parte al oficio de tejedores. Tras su expulsión en 1610, la zona quedó prácticamente desierta y muy despoblada.
Parte del antiguo caserío —formado por casas bajas o de una sola planta— se mantuvo en pie hasta bien entrado el siglo XX. Sin embargo, el crecimiento demográfico de la ciudad provocó su sustitución por grandes bloques de viviendas sin especial interés arquitectónico. Aun así, entre ellos sobreviven pequeñas plazuelas que conservan un valioso patrimonio artístico, compuesto sobre todo por antiguas parroquias y conventos de origen medieval.
RECORRIDO
1.- Inicio: Iglesia de Sancti Spiritus.
• Fundada hacia 1190 en el barrio de los toreses y donada posteriormente a la Orden de Santiago.
• Templo del siglo XVI, mezcla de gótico tardío y plateresco.
• Retablo mayor y capilla del Cristo de los Milagros, con un artesonado mudéjar excepcional.
2.- Un paseo breve y agradable conduce hasta la Plaza de San Cristóbal
• Iglesia románica del siglo XII
• Tumbas antropomorfas excavadas en la roca, restos de la antigua necrópolis.
• Escultura moderna de San Cristóbal, obra de Valeriano Hernández.
• Aquí predicó San Vicente Ferrer en 1412 .
• En la parte baja de la plaza se encuentra la Ermita de la Misericordia
3.- Descenso hacia la Plaza del Bretón
• Plaza dedicada al compositor Tomás Bretón (1850), autor de la Verbena de la Paloma.
• Solar del antiguo Teatro Bretón, corral del antiguo Corral de comedias desde 1596, demolido en 2009.
4.- Continuación hacia la Plaza de San Román:
• Convento de Santa Clara, con más de 800 años de historia, visitable su museo de pintura medieval.
• Restos de la antigua parroquia de San Román (1126).
• Vestigios del Anfiteatro Anatómico y del Hospital de la Santísima Trinidad.
• Galería del antiguo palacio del Conde Francos.
5.- Iglesia de Santo Tomás Cantuariense:
• Construida en 1175, considerada la primera iglesia de la cristiandad dedicada a Santo Tomás Becket.
6.- A pocos metros se encuentra el Colegio Calatrava (hoy Casa de la Iglesia), obra barroca iniciada por Joaquín de Churriguera.
7.- El Convento de San Esteban (Padres Dominicos) pone el broche de oro del recorrido.
• Iglesia con monumental fachada plateresca, concebida como un retablo pétreo. Su capilla mayor está presidida por el retablo de José de Churriguera.
• Claustro de los Reyes, Escalera de Soto y coro con fresco de Palomino.
• Aquí se alojó Cristóbal Colón.
• Centro intelectual de la Escuela de Salamanca, con figuras como Francisco de Vitoria y Domingo de Soto.
Este itinerario permite recorrer uno de los barrios más antiguos y menos conocidos de Salamanca, donde conviven templos románicos, conventos, plazas tranquilas y rincones medievales que han sobrevivido al paso de los siglos.
La visita puede comenzar en la iglesia de Sancti Spiritus, fundada hacia 1190 en el barrio de los repobladores toreses. En 1223, Alfonso IX la entregó a la Orden de Santiago con el encargo de repoblar las tierras situadas entre las puertas de San Mateo y Sancti Spiritus. El templo actual, levantado en el siglo XVI, combina elementos del gótico tardío y del plateresco. En su interior destacan el retablo mayor y el antiguo coro conventual, hoy capilla del Cristo de los Milagros, que conserva un magnífico artesonado mudéjar del siglo XVI.
Desde allí, el camino conduce a la Plaza de San Cristóbal, situada en lo alto del cerro del mismo nombre. La iglesia, fundada a mediados del siglo XII en territorio de repobladores toreses, pasó primero a la Orden del Santo Sepulcro y más tarde a la encomienda de San Juan de Jerusalén. Aunque ha sufrido numerosas reformas, conserva su estructura románica de nave única y tres ábsides, así como los característicos canecillos románicos. En la cabecera del templo pueden verse tumbas antropomorfas excavadas en la roca, restos de la antigua necrópolis medieval. La plaza, reformada en el siglo XX cuando se restauró la iglesia, conserva una escalera de cantos rodados y acoge una escultura de bronce de San Cristóbal, realizada por el escultor Valeriano Hernández.
En la parte baja de la plaza se encuentra la antigua Ermita de la Misericordia. Fue hospital, albergue de peregrinos, sede de una cofradía que asistía a los reos de muerte y, ya en el siglo XX, sala de cine e imprenta. Después de años de abandono se han construido en su interior apartamentos turísticos.
El recorrido continúa hacia la Plaza del Bretón, en cuyas inmediaciones nació en 1850 el músico salmantino Tomás Bretón, autor de la famosa zarzuela "La verbena de la Paloma". Su recuerdo permanece en la placa que señala el lugar en que se encontraba su casa natal y en el busto que preside la plaza, obra de González Macías.
En este mismo espacio se encontraba el histórico Teatro Bretón, construido en 1596 como corral de comedias y más tarde conocido como Teatro del Hospital, pues los ingresos que se obtenían servían para mantener al vecino Hospital de la Santísima Trinidad. En 1890 adoptó el nombre actual y durante décadas fue uno de los principales escenarios de la ciudad. Cerró en 2003 y fue derribado en 2009; desde entonces, el solar permanece sin uso.
Muy cerca se abre la Plaza de San Román, cuyo nombre procede de la antigua parroquia aquí fundada en 1126. Hoy es un espacio donde conviven construcciones de distintas épocas. En la parte alta se encuentra el Convento de Santa Clara, con más de ochocientos años de historia, sede en la actualidad del Museo conventual de Santa Clara de Pintura Medieval. La fachada meridional de la plaza la conforman los restos de la parroquia de San Román; la torre del antiguo Anfiteatro Anatómico y la galería que perteneció al patio del palacio del Conde Francos. Todos estos elementos se integraron en el antiguo Hospital General de la Santísima Trinidad, que pasó a ser en el siglo XX el Colegio de las Siervas de San José.
La visita puede continuar por la Calle de los Mártires y de la Marquesa de Almarza hasta llegar a la Iglesia de Santo Tomás Cantuariense, situada en el antiguo barrio de los repobladores portugueses. Según la tradición, fue construida en 1175 por los hermanos ingleses Ricardo y Randulfo y consagrada a Santo Tomás de Canterbury poco después de su canonización. Se considera la primera iglesia del mundo dedicada a este santo inglés. Su bellísima cabecera románica, formada por tres ábsides semicirculares, es uno de sus elementos más característicos.
En las inmediaciones existieron varios Colegios Menores universitarios: como el de Santo Tomás, del que aún se conservan escudos y varios elementos reutilizados en un edificio moderno o los de San Ildefonso y Santa Catalina, convertidos hoy en viviendas privadas.
Muy próximo se alza el magnífico edificio del Colegio de la Inmaculada de la Orden Militar de Calatrava, iniciado en 1717 por Joaquín de Churriguera y continuado en estilo neoclásico por Jerónimo García de Quiñones. Hoy alberga la Casa de la Iglesia, sede de la Diócesis de Salamanca.
El itinerario termina en el Convento de San Esteban, uno de los conjuntos monumentales más destacados de Salamanca. Su fachada plateresca, concebida como un gran retablo pétreo, representa el martirio de San Esteban. En el interior sobresalen el retablo mayor realizado por José de Churriguera, el Claustro de los Reyes, la Escalera de Soto y el coro con un gran fresco de Palomino. San Esteban fue un importante centro intelectual: aquí se alojó Cristóbal Colón entre 1486 y 1487, y aquí enseñaron figuras como Domingo de Soto y Francisco de Vitoria, iniciador de la Escuela de Salamanca y considerado padre de los Derechos Humanos y del Derecho Internacional.