CASA DE LOS SEXMEROS DE LA TIERRA
15 minutosLa Casa de los Sexmeros fue construida en 1513 y perteneció originalmente a los Rodríguez de las Varillas, Condes de Grajal. Con el paso del tiempo pasó por distintos propietarios hasta que, en 1733, la institución de los Sexmeros la adquirió junto con las viviendas anejas, que fueron transformadas en pósitos. La inscripción situada sobre el arco de la puerta lo atestigua: «Esta casa y las azesorias son de los 4 qvartos de la tiera desta civd qve se compraron sin azer repartimiento alguno siendo sesmeros… Año de 1713».
Los Sexmeros eran los cuatro concejales que representaban en el Ayuntamiento a los Cuartos de la Tierra, es decir, a las comarcas campesinas bajo jurisdicción de la ciudad. Su función principal consistía en garantizar el abastecimiento de cereales, que se almacenaban en los pósitos o paneras municipales.
La Cámara Oficial de Comercio de Salamanca, fundada en 1886, no contó con sede propia hasta 1918, cuando inauguró —tras una cuidadosa rehabilitación— el edificio conocido como «La Casa de la Tierra». Posteriormente -entre 1887 y 1991- la Cámara de Comercio adquirió los edificios situados en el lado norte de la plaza a la firma de muebles González del Rey. Aquellos inmuebles habían sido construidos a comienzos del siglo XVIII para servir como paneras de la Casa de los Sexmeros. Durante el siglo XIX y hasta 1917 funcionaron como escuela. Ese año, González del Rey los compró para instalar allí su tienda de muebles, conocida también como Casa de la Tierra. Finalmente, en 1987, la Cámara de Comercio volvió a adquirirlos, reincorporándolos al conjunto arquitectónico al que habían pertenecido originalmente.
Perteneció a los Condes de Grajal y aún conserva de aquella época la puerta de arco de medio punto, formada por grandes dovelas, así como los restos de un dintel calado con tracerías flamígeras hallado durante las obras de reconstrucción de la casa. El zaguán podría ser el original y es probable que la disposición del patio recuerde a la primitiva, aunque la reconstrucción casi total del edificio tras su adquisición por la Cámara de Comercio impide confirmarlo. En aquella intervención únicamente se conservó la parte baja de la fachada.
Los balcones del piso principal y el esgrafiado que recubre los paramentos pertenecen ya al siglo XVIII, al igual que dos ventanales de la planta baja, rematados con guardapolvos de pizarra sostenidos por tornapuntas de hierro. Los escudos de la fachada, que carecían de labra, fueron relabrados y lucen hoy las armas de Castilla y León y de la Ciudad de Salamanca. Sobre la puerta se conserva una inscripción que dice: “Esta casa y las azesorias son de los 4 qvartos de la tiera desta civd qve se compraron sin azer repartimiento alguno siendo sesmeros… Año de 1713”.
Cuando se reconstruyó el edificio la Cámara solicitó al Ayuntamiento diversas piezas procedentes de inmuebles derribados que estaban bajo custodia municipal; hoy estos elementos se encuentran distribuidos por todo el edificio. A la derecha del zaguán se abre una puerta con un hermoso dintel plateresco, procedente de una casa de la calle del Pozo Amarillo, que conserva un escudo —ya sin sus muebles heráldicos— enmarcado por una corona de laurel. Frente a esta pequeña portada plateresca se instaló un escudo del vizconde de Hormaza, igualmente recuperado de derribos realizados en esa época.
Tras atravesar el zaguán se accede a un patio cuya disposición original debió de ser muy similar a la actual. Se trata de un espacio rectangular con corredores en tres de sus lados, sostenidos por columnas renacentistas, y un muro cerrado en el cuarto lado. Esta organización de los patios fue habitual en los palacios de la época y aún puede verse en el patio de la Torre de los Anaya. Las columnas tampoco son originales: dos de ellas presentan capiteles platerescos procedentes de otras construcciones desaparecidas. En la galería norte hay un banco cuyo respaldo es un bellísimo friso de arenisca decorado con delicados grutescos.
La balaustrada de la escalera procede del Palacio del Conde de Francos, demolido durante la apertura de la Gran Vía. Este palacio se encontraba situado a la altura del actual número 69, frente a la calle Varillas. Las galerías de su patio fueron trasladas al colegio de las Siervas de san José y en 1977 se instalaron como una loggia corrida en la plaza de San Román.
En el interior del edificio se mantienen estancias y elementos decorativos de la reforma realizada en 1917. Entre ellos cabe destacar dos paneles cerámicos firmados por Daniel de Zuloaga en los que se representaron vistas de la ciudad desde el Puente Romano; varias lámparas —una de ellas reproduce los arcos de las Escuelas Menores— y sillas procedentes del Palacio de San Boal, donadas por el Marqués de Cerralbo.