Cementerio de San Carlos Borromeo
1 hora
El cementerio San Carlos Borromeo, abierto en 1832, es un testigo privilegiado de la historia de Salamanca que hay ido creciendo y transformándose con el tiempo de la mano de notables arquitectos, hasta alcanzar su fisonomía actual.
En él reposan figuras esenciales como Miguel de Unamuno, Filiberto Villalobos, Dorado Montero, Rafael Farina, Basilio Martín Patino o Agustín Casillas, cuyas tumbas y panteones ayudan a recorrer dos siglos de cambios sociales y estéticos en las prácticas funerarias. Tras suscesivas ampliaciones, una reciente intervención municipal en la señalética refuerza la lectura patrimonial de este espacio, conectando la memoria del lugar con la historia viva de la ciudad.
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En él reposan figuras esenciales como Miguel de Unamuno, Filiberto Villalobos, Dorado Montero, Rafael Farina, Basilio Martín Patino o Agustín Casillas, cuyas tumbas y panteones ayudan a recorrer dos siglos de cambios sociales y estéticos en las prácticas funerarias. Tras suscesivas ampliaciones, una reciente intervención municipal en la señalética refuerza la lectura patrimonial de este espacio, conectando la memoria del lugar con la historia viva de la ciudad.
El primer intento de establecer un cementerio general en la ciudad tuvo lugar en 1811 por iniciativa francesa en la huerta de Villasendín, una antigua propiedad de recreo de los Jesuitas que el Seminario Conciliar de San Carlos Borromeo había adquirido en 1781. Este primer camposanto fue bendecido el 23 de mayo de 1812, pero su existencia fue breve, ya que dejó de funcionar con la retirada de las tropas francesas.
Tras un proyecto fallido en el Calvario durante el Trienio Liberal, la amenaza de una epidemia de cólera en 1832 obligó a las autoridades sanitarias a actuar. Se propuso establecer un cementerio general en la misma Huerta de Villasendín, un proyecto encargado al arquitecto Tomás Francisco de Cafranga. Su coste superó los 34.000 reales, de los cuales el obispo adelantó 20.000, lo que consolidó su carácter predominantemente eclesiástico.
La titularidad del cementerio ha sido objeto de cambios a lo largo de la historia debido a vaivenes políticos. Aunque estuvo bajo administración municipal en periodos como la regencia de Espartero (1841), el Bienio Progresista (1854-1857), la Revolución de 1868 y la Segunda República (1932-1937), fue devuelto definitivamente a la Iglesia durante la Guerra Civil al obispo Plá y Daniel. Actualmente, su gestión corresponde al Ayuntamiento de Salamanca, y desde el año 2002 está a cargo de la empresa Parque Cementerio S.L.
Desde su inauguración en 1832, el recinto ha sufrido diversas reformas y ampliaciones. En una primera fase se construyó la casa del capellán, la galería de San Antonio y un cementerio civil anexo al católico. En 1867, el arquitecto José Secall y Asúnsion rediseñó la fachada y amplió el espacio con la galería de San Luis, además de arreglar calles y plantar árboles. No sería hasta 1920 cuando el arquitecto José Yárnoz llevó a cabo una tercera gran ampliación que le confirió la fisonomía que lo caracteriza en la actualidad.
Tras un proyecto fallido en el Calvario durante el Trienio Liberal, la amenaza de una epidemia de cólera en 1832 obligó a las autoridades sanitarias a actuar. Se propuso establecer un cementerio general en la misma Huerta de Villasendín, un proyecto encargado al arquitecto Tomás Francisco de Cafranga. Su coste superó los 34.000 reales, de los cuales el obispo adelantó 20.000, lo que consolidó su carácter predominantemente eclesiástico.
La titularidad del cementerio ha sido objeto de cambios a lo largo de la historia debido a vaivenes políticos. Aunque estuvo bajo administración municipal en periodos como la regencia de Espartero (1841), el Bienio Progresista (1854-1857), la Revolución de 1868 y la Segunda República (1932-1937), fue devuelto definitivamente a la Iglesia durante la Guerra Civil al obispo Plá y Daniel. Actualmente, su gestión corresponde al Ayuntamiento de Salamanca, y desde el año 2002 está a cargo de la empresa Parque Cementerio S.L.
Desde su inauguración en 1832, el recinto ha sufrido diversas reformas y ampliaciones. En una primera fase se construyó la casa del capellán, la galería de San Antonio y un cementerio civil anexo al católico. En 1867, el arquitecto José Secall y Asúnsion rediseñó la fachada y amplió el espacio con la galería de San Luis, además de arreglar calles y plantar árboles. No sería hasta 1920 cuando el arquitecto José Yárnoz llevó a cabo una tercera gran ampliación que le confirió la fisonomía que lo caracteriza en la actualidad.
Entre sus muros descansan numerosas personalidades trascendentes de la historia local y regional.
Además de las tumbas y panteones, el recinto cuenta con otras zonas de interés que reflejan su evolución histórica y social, como la Capilla, la Tercera Ampliación de 1918-1920, la Glorieta y Crucero de San Cebrián, la Zona Infantil, el Cementerio Civil, el Memorial Guerra Civil, el Cementerio Militar, el Ángel de la Muerte, la Fachada principal y la Cruz de los Irlandeses.
Además de las tumbas y panteones, el recinto cuenta con otras zonas de interés que reflejan su evolución histórica y social, como la Capilla, la Tercera Ampliación de 1918-1920, la Glorieta y Crucero de San Cebrián, la Zona Infantil, el Cementerio Civil, el Memorial Guerra Civil, el Cementerio Militar, el Ángel de la Muerte, la Fachada principal y la Cruz de los Irlandeses.
Personas ilustres enterradas en el cementerio:
Manuel Villar y Macías
Filiberto Villalobos González
Gonzala Santonja Delgado
Venancio Gombau Santos
Miguel de Unamuno
Enrique Esperabé de Arteaga Lozano
Pedro Dorado Montero
Norberto Cuesta Dutari
Rafael Farina
Felipe Lucena Conde
Agustín Casillas Ossado
Cándido Amsede Roqueto
Basilio Martín Patino
Carlos Revilla González
Panteones de interés:
Panteón de Don José Durán Cabezas
Panteón del Marqués de Albayda
Panteón de José Núñez Larraz
Panteón de Fernando Íscar Juárez
Panteón de la familia de Dª Teresa de Zúñiga y Cornejo “La Corneja”
Panteón de Dª Cándida López Moro
Panteón de la familia Brusi
Panteón de los Marqueses de Villa Alcázar
Panteón Eloy Lamamié de Clairac y Trespalacios
Panteón de Antonia Carabias Díaz
Panteón de Antonio Fernández
Panteón familiar de Dº Laureano Ramos Aloal
Panteón de Luis Nieto y Dª Purificación Hernández
Panteón de D. Bonifacio Diego García
Manuel Villar y Macías
Filiberto Villalobos González
Gonzala Santonja Delgado
Venancio Gombau Santos
Miguel de Unamuno
Enrique Esperabé de Arteaga Lozano
Pedro Dorado Montero
Norberto Cuesta Dutari
Rafael Farina
Felipe Lucena Conde
Agustín Casillas Ossado
Cándido Amsede Roqueto
Basilio Martín Patino
Carlos Revilla González
Panteones de interés:
Panteón de Don José Durán Cabezas
Panteón del Marqués de Albayda
Panteón de José Núñez Larraz
Panteón de Fernando Íscar Juárez
Panteón de la familia de Dª Teresa de Zúñiga y Cornejo “La Corneja”
Panteón de Dª Cándida López Moro
Panteón de la familia Brusi
Panteón de los Marqueses de Villa Alcázar
Panteón Eloy Lamamié de Clairac y Trespalacios
Panteón de Antonia Carabias Díaz
Panteón de Antonio Fernández
Panteón familiar de Dº Laureano Ramos Aloal
Panteón de Luis Nieto y Dª Purificación Hernández
Panteón de D. Bonifacio Diego García