IGLESIA VIEJA DE LA SANTÍSIMA TRINIDAD DEL ARRABAL

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La Iglesia Vieja de la Santísima Trinidad hunde sus raíces en la Edad Media, aunque su aspecto actual responde a una profunda remodelación del siglo XVI.

Presenta planta rectangular, con tres naves y cabecera recta, y está construida en piedra de Villamayor. En el exterior destacan la portada sur, con arco de medio punto, y la torre campanario, donde se conserva un relieve renacentista de un fraile arrodillado ante la Virgen.

El interior es sobrio y se organiza en tres naves separadas por arcos rebajados. La nave central carece de retablo y está presidida únicamente por el Cristo del Amor y de la Paz, imagen del siglo XVII, titular de la cofradía a la que da nombre.

Entre sus elementos artísticos sobresale el retablo situado en la nave del Evangelio, realizado en piedra de Villamayor y decorado con motivos platerescos. También se conservan distintas imágenes devocionales, como una Virgen de vestir realizada en 1987 por Hipólito Pérez Calvo y la Virgen de la Encarnación.

A mediados del siglo XX se cerró al culto y fue sustituida por la iglesia nueva del Arrabal. Sin embargo, el nuevo edificio pronto presentó problemas estructurales, por lo que la iglesia vieja fue restaurada y reabierta al culto en el año 2006.

En la actualidad es sede de la Hermandad del Cristo del Amor y de la Paz y de la Cofradía de Nuestra Señora de la Encarnación.

Para acceder a ella, es necesario cruzar el río Tormes por el Puente Romano, desde donde se contempla una espléndida panorámica de la ciudad.

Este arrabal fue durante siglos un punto de paso obligado para los peregrinos que, procedentes del sur, se dirigían a Santiago por la Vía de la Plata. Antes de atravesar el puente —el único existente hasta el siglo XX— encontraban descanso en la ermita y hospital de Rocamador, así como en la Iglesia de la Santísima Trinidad.

Las viviendas del barrio eran modestas, de una sola planta y con corrales, lo que le confería un aire rural. La historia del barrio está profundamente marcada por las avenidas del Tormes que provocaron durante siglos graves daños materiales y numerosas pérdidas humanas. No fue hasta la construcción de la presa de Santa Teresa, en la segunda mitad del siglo XX, cuando se logró controlar el caudal del río.

Aunque el barrio ha perdido ese carácter rural, mantiene su estructura urbana en torno a unas pocas calles que convergen en la Plaza de Poniente, antiguo lugar de mercado. En lo alto del barrio se alza el Teso de la Feria, donde hoy se encuentra el Parador de Turismo y que en otros tiempos servía como recinto para custodiar el ganado antes de su venta o sacrificio.

Con el paso del tiempo, el Arrabal ha ido recuperando población y, con ella, algunas de sus tradiciones. Una de las más destacadas es la romería de la Virgen de la Encarnación, celebrada la víspera de Pentecostés. Esta imagen vuelve hoy a reunir a cientos de salmantinos, tras años de escasa participación.

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Iglesia

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