IGLESIA VIEJA DE LA SANTÍSIMA TRINIDAD DEL ARRABAL
30 minutosPresenta planta rectangular, con tres naves y cabecera recta, y está construida en piedra de Villamayor. En el exterior destacan la portada sur, con arco de medio punto, y la torre campanario, donde se conserva un relieve renacentista de un fraile arrodillado ante la Virgen.
El interior es sobrio y se organiza en tres naves separadas por arcos rebajados. La nave central carece de retablo y está presidida únicamente por el Cristo del Amor y de la Paz, imagen del siglo XVII, titular de la cofradía a la que da nombre.
Entre sus elementos artísticos sobresale el retablo situado en la nave del Evangelio, realizado en piedra de Villamayor y decorado con motivos platerescos. También se conservan distintas imágenes devocionales, como una Virgen de vestir realizada en 1987 por Hipólito Pérez Calvo y la Virgen de la Encarnación.
A mediados del siglo XX se cerró al culto y fue sustituida por la iglesia nueva del Arrabal. Sin embargo, el nuevo edificio pronto presentó problemas estructurales, por lo que la iglesia vieja fue restaurada y reabierta al culto en el año 2006.
En la actualidad es sede de la Hermandad del Cristo del Amor y de la Paz y de la Cofradía de Nuestra Señora de la Encarnación.
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Poco o nada conserva de sus orígenes medievales ya que fue profundamente reconstruido a fines del siglo XV o principios del XVI. El edificio actual, de una sola nave y con robusto campanario en la cabecera, es el único vestigio que ha sobrevivido de las construcciones históricas existentes en el antiguo barrio del Arrabal.
El arrabal fue repetidamente castigado por las violentas crecidas del río Tormes. La noche del 26 de enero de 1626, Salamanca fue testigo de la riada más devastadora de su historia, conocida como la Riada de San Policarpo. Las aguas del Tormes arrasaron ambas orillas, llevándose consigo gran parte del patrimonio arquitectónico que se alzaba en ellas. Entre las construcciones desaparecidas en la margen izquierda del río figuraban el Hospital de Leprosos de San Lázaro; la ermita y hospital de Santa María de Rocamador (Rocamadour), que ofrecía refugio a los peregrinos en su camino hacia Santiago y el cementerio de la comunidad hebrea. Algunas de estas edificaciones pueden apreciarse en el célebre dibujo de Salamanca realizado desde el Teso de la Feria por el flamenco Anton Van den Wyngaerde en 1570.
En medio de la destrucción, una de las pocas construcciones que logró sobrevivir fue la Iglesia de la Santísima Trinidad. Tras la desaparición del Hospital de San Lázaro y la ermita de Rocamador esta iglesia asumió el papel de acoger y asistir a los peregrinos jacobeos. Pero la iglesia quedó gravemente dañada y el barrio perdió parte de su población por lo que fue incorporada a la parroquia de San Julián. No obstante, a finales del siglo XIX, gracias a la reforma parroquial impulsada por el Padre Cámara, recuperó su condición de parroquia independiente.
A mediados del siglo XX se cerró al culto, siendo sustituida por la Iglesia Nueva del Arrabal. Medio siglo después, los problemas estructurales de la nueva iglesia determinaron su desacralización pasando de nuevo el culto a la vieja iglesia del Arrabal que, tras años de abandono, fue restaurada en 2006. Actualmente la Iglesia de la Santísima Trinidad depende de la parroquia de San Pedro Apóstol de Tejares.
• Iglesia Nueva del Arrabal (Santísima Trinidad)
• Puente Romano
• Mirador del Puente Romano
• Mirador del Embarcadero
• Puente de Enrique Estevan.
• Numerosas zonas verdes
De origen medieval, la Iglesia de la Trinidad presenta hoy una imagen marcada por las profundas reformas acometidas a finales del siglo XV o comienzos del XVI. Su planta es rectangular, con tres naves y cabecera recta. La cubierta, a dos aguas, se sostiene sobre una antigua armadura de madera recientemente restaurada. El edificio está construido con mampostería de piedra de Villamayor, empleando sillares bien escuadrados en las esquinas y en los marcos de puertas y ventanas. En sus muros pueden observarse una puerta cegada con arco de medio punto y piedras reutilizadas que conservan marcas e incisiones, testimonio de su larga historia.
La única puerta con la que cuenta en la actualidad el templo se abre en el muro sur, enmarcada por un arco de medio punto sobre el que se disponen tres medallones, destacando el central con una cruz trinitaria. Adosada a la cabecera de la nave de la Epístola se levanta la torre campanario, donde sobresale un relieve renacentista que representa a un fraile trinitario —probablemente San Juan de Mata— arrodillado ante la Virgen. Sobre ambos se sitúa una venera invertida, dispuesta a modo de dosel.
El interior se organiza en tres naves separadas por dos grandes arcos rebajados. El templo contó con una tribuna de madera situada a los pies, hoy desaparecida. La nave central, con cabecera recta, carece de retablo. Su única ornamentación es una imagen de Cristo crucificado colocada en lo alto del muro. Se trata de una obra anónima del siglo XVII conocida como el Cristo del Amor y de la Paz, titular de la cofradía homónima.
La cabecera de la nave del Evangelio acoge un espléndido retablo plateresco realizado en piedra arenisca de Villamayor. Su delicada decoración incluye querubines, grifos y candeleros. En su mesa de altar se encuentra el sagrario. Las dos mesas de altar conservadas en el templo exhiben en su frente sendas cruces trinitarias inscritas en círculos.
En el muro norte, una hornacina moderna acoge la imagen de María, nuestra madre, una virgen de vestir de tamaño real, realizada en 1987 por Hipólito Pérez Calvo para la hermandad del Cristo del Amor y de la Paz. Finalmente, en un arcosolio de la nave meridional, se encuentra la imagen de Nuestra Señora de la Encarnación. Durante la restauración del templo se descubrieron en este arcosolio pinturas murales que habían quedado ocultas bajo capas de cal.