IGLESIA DE SAN JULIÁN Y SANTA BASILISA
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El edificio actual es el resultado de una larga serie de reformas que han dejado muy pocos vestigios de la primitiva iglesia románica. Los escasos restos medievales conservados permiten deducir que se trataba de una construcción levantada a finales del siglo XII. De aquel periodo se mantiene parte del muro septentrional, con su correspondiente portada románica, así como el tramo inferior de la torre, decorado con arquerías ciegas similares a las que tuvo en su día la torre campanario de la catedral. El cuerpo de campanas, con vanos de medio punto, parece corresponder ya al siglo XVII.
A finales del siglo XVI se realizó una remodelación general del templo. Su única nave se cubrió con bóvedas de nervaduras góticas muy retardatarias que, en el siglo XVIII, fueron sustituidas por bóvedas de medio cañón cuajadas de follajes barrocos.
En el interior destaca el retablo mayor, de mediados del siglo XVII, que acoge la imagen gótica de la Virgen de los Remedios, a la que se tuvo gran devoción en el pasado y llegó a denominarse “la Capitana”, por ser la patrona de escuadrón provincial. Detrás del retablo se encuentra el camarín de la Virgen, añadido a finales de ese siglo. Tiene una rica decoración pictórica, que fue realizada en los últimos años del siglo XVII y principios del XVIII. Algunas de esas pinturas son obra de Manuel Peti.
La iglesia custodia el sepulcro del doctor Ramos del Manzano, Conde de Francos y catedrático de cánones en la Universidad de Salamanca, que fue preceptor del rey Carlos II.
El aspecto actual de la iglesia de San Julián es fruto de las numerosas remodelaciones que ha experimentado a lo largo de los siglos. En la actualidad, el templo presenta una única nave, una cabecera poligonal que alberga el camarín de la Virgen de los Remedios y una torre situada a los pies del edificio.
En la fachada norte se abre una puerta románica con arco de medio punto y dos arquivoltas primorosamente decoradas con motivos en zigzag, botones y haces de hojas. Sobre ellas se dispone un guardapolvo adornado con hojas de acanto finamente talladas. Los fustes de las columnas han desaparecido, pero se conservan los cimacios de los capiteles, decorados con motivos vegetales. A la derecha, un capitel muy erosionado muestra cuadrúpedos unidos por las patas. Sobre la puerta se extiende un tejaroz cuya cornisa descansa sobre cinco canecillos figurados: dos con decoración vegetal, uno con cabeza de felino vomitando tallos y dos con cabezas humanas. Más arriba puede verse un altorrelieve con un cuadrúpedo que podría representar un león.
A los pies del templo se levanta la torre campanario, que conserva de la fábrica primitiva el cuerpo inferior, articulado con arquerías de medio punto, y un segundo nivel con dos aspilleras por cada lado. El cuerpo de campanas fue añadido en el siglo XVII.
El interior de la iglesia alberga un valioso patrimonio artístico, entre el que destaca especialmente el retablo mayor. El retablo actual fue ejecutado a mediados del siglo XVII siguiendo las trazas de Jerónimo Sánchez. Es, entre los conservados en Salamanca, el primero que incorporó columnas salomónicas. Se estructura en tres calles separadas por estas columnas:
- En la calle central, el primer cuerpo alberga el Sagrario, flanqueado por las imágenes de los titulares del templo: San Julián y Santa Basilisa.
- Sobre él, en un amplio nicho rodeado de querubines, se sitúa la imagen de la Virgen de los Remedios. La marcada orientación mariana del retablo responde a la profunda devoción que en otros tiempos despertaba la imagen de Nuestra Señora de los Remedios. La talla, de estilo flamenco, representa a la Virgen amamantando al Niño Jesús . Está realizada en alabastro policromado y data de finales del siglo XV.
- En las calles laterales, dos grandes nichos acogen las figuras de San José y San Joaquín.
- El ático está presidido por un magnífico lienzo de José Antolínez, fechado en 1667, que representaa la Inmaculada Concepción.
Tras el retablo se encuentra el camarín de la Virgen, que actúa como cabecera del templo. Sus muros exaltan el papel de María en la historia de la salvación mediante una profusa decoración que apenas deja un espacio sin ornamentar: símbolos de las letanías y figuras del Antiguo y del Nuevo Testamento que señalan a la Virgen como eje de la redención.
En el lado del Evangelio, junto a la capilla, se halla el sepulcro de Francisco Ramos del Manzano, primer Conde de Francos y preceptor del rey Carlos II. La tumba, realizada en mármoles policromados, acoge su estatua orante, obra del escultor Juan Rodríguez.
Entre las demás piezas destacadas del templo figuran la imagen del Nazareno, atribuida a José de Larra —cuñado de los Churriguera—, la imagen de Santa Ana con la Virgen Niña, el retablo de los Santos Cosme y Damián y las esculturas barrocas de San Nicolás de Bari, San Pedro de Alcántara y San Antonio de Padua.
El interior conserva también la pila bautismal de arenisca, posiblemente el elemento más antiguo del templo. Decorada con grandes gajos, podría datar del siglo XIII. Quizá ya del siglo XIV es la imagen del crucificado situada en un altar a los pies de la iglesia.