IGLESIA DEL CARMEN DE ABAJO
30 minutosEl convento comenzó a construirse entre los siglos XV y XVI, extramuros de la puerta de San Pablo. Fue arrasado en 1626 por la riada de San Policarpo; tras su reconstrucción, sufrió graves daños durante la Guerra de la Independencia y la Desamortización. Finalmente, desapareció a mediados del siglo XIX al trazarse una carretera sobre sus restos. Del conjunto solo se conservan la Capilla de la Orden Tercera, finalizada en 1756 bajo la dirección de Manuel de Larra Churriguera, y algunas dependencias menores del siglo XVIII, como una casa de oficios con tenadas y un pozo de nieve.
En su interior se conservan obras de destacados artistas del barroco español: Manuel de Larra Churriguera, autor del templo y sus puertas; Alejandro Carnicero, creador de la talla de la Virgen del Carmen ofreciendo el escapulario a San Simón Stock; y Claudio Coello, autor de dos lienzos con San Juan de Sahagún y Santo Tomás de Villanueva.
Junto a la entrada, una placa recuerda que San Juan de la Cruz vivió y escribió aquí parte de su obra; cerca, una escultura de Fernando Mayoral lo representa escribiendo.
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La presencia de los carmelitas calzados en Salamanca se remonta al siglo XIV, cuando se establecieron en las huertas de la vega del Tormes. Tras la riada que destruyó su primera casa en 1480, recibieron la parroquia de San Andrés, situada extramuros de la Puerta de San Pablo, en un arrabal marginal junto al Tormes, un entorno insalubre marcado por tenerías, mataderos y mesones de mala reputación.
La primitiva iglesia de San Andrés era modesta, pero durante el siglo XVI el conjunto fue ampliándose con nuevas dependencias y un centro de estudios, el Colegio de Santa Teresa, donde residió San Juan de la Cruz entre 1564 y 1568. En estas obras participaron destacados maestros como Pedro de Lanestosa y Juan del Ribero Rada. Sin embargo, la devastadora crecida del Tormes en 1626 destruyó casi por completo el convento. Gracias al impulso del padre Juan de Orbea, fue reconstruido rápidamente y consagrado en 1651.
Las trazas del nuevo convento, con plantas y alzado, fueron realizadas por fray Alonso de San José y fray Diego de la Encarnación. Los testimonios de quienes lo conocieron antes de su ruina y algunas estampas realizadas durante la Guerra de la Independencia nos permiten saber que se trataba de un edificio de grandes dimensiones -100m. de longitud por 45m. de ancho-, de planta rectangular y con torres en las cuatro esquinas, en el que se apreciaban claras influencias de San Lorenzo de El Escorial.
La Guerra de la Independencia causó graves daños en el convento, utilizado entonces como cuartel. Poco después, la exclaustración de 1835 y la Desamortización de 1836 provocaron su venta y desaparición definitiva. En la década de 1850, la llamada Carretera de Circuito —hoy Paseo del Rector Esperabé—atravesó literalmente sobre los restos de la antigua iglesia y el claustro de San Andrés. Solo tres construcciones del siglo XVIII sobrevivieron: unas casas de oficios y caballerizas, un pozo de nieve y la capilla de la Tercera Orden del Carmen.
Esta capilla, levantada a partir de 1747 por la Tercera Orden de Carmen, siguió inicialmente las trazas de Francisco Álvarez, aunque la dirección de la obra pasó pronto a Manuel de Larra Churriguera. Aunque no fue destruida sufrió daños ocasionados por la guerra, la Desamortización y un incendio que destruyó sus retablos. El retablo mayor, diseñado por Andrés García de Quiñones, desapareció entonces, aunque se conoce gracias a que se ha conservado un precioso diseño del mismo.
En los años cuarenta del siglo XX fue restaurada la Provincia Carmelita de Castilla, lo que permitió la creación de nuevas casas de frailes descalzos. En Salamanca, el arquitecto Francisco Gil proyectó un nuevo edificio conventual, concluido en 1975, con un marcado estilo neobarroco para armonizar con la histórica capilla de la Tercera Orden, a la que quedó adosado.
La iglesia presenta nave única, cubierta por un sencillo abovedamiento de cañón con lunetos y con el coro situado a los pies. En los muros laterales se abren nichos para altares, hoy despojados de los retablos y esculturas que originalmente los adornaron, destruidos por un incendio.
Su fachada destaca por la sobriedad, salvo la puerta principal, que luce ornamentos barrocos. Presenta un frontón triangular con un pequeño óculo, ventana alta para iluminar el coro y puerta adintelada. Esta última se enmarca con un moldurón barroco, flanqueado por pilastras que sostienen un frontón curvo sobre el cual se sitúa el escudo de la Orden del Carmelo, sostenido por angeles.
La capilla conserva también una puerta lateral, integrada en la residencia universitaria que a mediados del siglo XX construyeron los Carmelitas adosada a la capilla barroca de los terciarios. Tras una cuidada rehabilitación, hoy puede contemplarse desde el interior del convento o desde la nave de la epístola de la iglesia. La portada lateral reproduce la composición de la principal: puerta adintelada, en este caso con frontón triangular partido y el escudo de la Orden del Carmelo en la parte superior.
Contó con un retablo mayor diseñado por Andrés García de Quiñones que fue destruido durante la Guerra de la Independencia, conocemos su hechura a partir de un magnífico dibujo que se conserva del mismo.
Actualmente, el altar mayor está presidido por un interesante grupo escultórico que representa a la Virgen entregando el escapulario a San Simón Stock en presencia de un ángel. Fue realizado por Alejandro Carnicero en 1728 para la iglesia del desaparecido Convento de San Andrés. El grupo está formado por tres tallas de tamaño natural de buena factura.
En los muros cercanos a la cabecera se encuentran dos magníficos lienzos de Claudio Coello, que representan a San Juan de Sahagún y Santo Tomás de Villanueva, ambos frailes agustinos vinculados al convento de San Agustín de Salamanca. Pertenecieron al Hospital del Estudio universitario y fueron cedidos a esta capilla en 1849.