IGLESIA NUEVA DE LA SANTÍSIMA TRINIDAD DEL ARRABAL
20 minutos
La Iglesia Nueva del Arrabal, consagrada a la Santísima Trinidad, fue edificada en la década de 1950 por el arquitecto Genaro de No, como reemplazo de la antigua iglesia del barrio del Arrabal, que presentaba un avanzado estado de deterioro. En su interior destaca especialmente el ábside, adornado con un imponente mural pintado por Genaro de No Soler, hijo del arquitecto. Sin embargo, en 2006, debido al mal estado del templo, el culto fue trasladado nuevamente a la Iglesia Vieja del Arrabal que acababa de ser restaurada. Desde esta iglesia parte la procesión de la Hermandad del Amor y de la Paz, una de las más sobrecogedoras de la Semana Santa salmantina. Su recorrido ofrece una estampa inolvidable: la silueta de la ciudad antigua como telón de fondo.
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Precio visita libre
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La Iglesia Nueva de la Santísima Trinidad del Arrabal se ubica en la margen izquierda del río Tormes, entre el Puente Romano y el Puente Enrique Estevan. Su construcción respondió a la expansión urbana de Salamanca hacia el sur del Tormes, con el objetivo de ofrecer servicio religioso a los barrios del Arrabal, el Teso de la Feria y la Vega.
El templo fue diseñado y construido en la década de 1950 por el arquitecto salmantino Genaro de No Hernández (1893–1978). Su estilo arquitectónico se inscribe en el clasicismo herreriano característico de la posguerra, presente también en otras obras civiles del autor en Salamanca, como la antigua Facultad de Derecho, las ampliaciones del Colegio Mayor San Bartolomé (Bartolo) y del Seminario. En todas ellas, Genaro de No empleó piedra de Villamayor y prestó especial atención a los detalles ornamentales.
En el caso de esta iglesia, varios elementos de la fachada evocan claramente la Iglesia de San Lorenzo de El Escorial. Destacan especialmente el cuerpo superior de las torres, sus cúpulas y linternas, así como el frontón triangular, todos ellos de inspiración escurialense. En el interior, la capilla mayor alberga un impresionante mural realizado por Genaro de No Soler, hijo del arquitecto.
La iglesia fue desacralizada en 2006 debido al avanzado deterioro del edificio y a la construcción de carreteras en sus inmediaciones que la aislaron de los barrios a los que originalmente servía. El culto fue trasladado nuevamente a la Iglesia Vieja del Arrabal, recientemente restaurada en ese momento.
El edificio, actualmente de propiedad municipal, fue objeto en 2011 de una importante intervención estructural para impermeabilizar las cubiertas. El interior está cerrado al público.
El templo fue diseñado y construido en la década de 1950 por el arquitecto salmantino Genaro de No Hernández (1893–1978). Su estilo arquitectónico se inscribe en el clasicismo herreriano característico de la posguerra, presente también en otras obras civiles del autor en Salamanca, como la antigua Facultad de Derecho, las ampliaciones del Colegio Mayor San Bartolomé (Bartolo) y del Seminario. En todas ellas, Genaro de No empleó piedra de Villamayor y prestó especial atención a los detalles ornamentales.
En el caso de esta iglesia, varios elementos de la fachada evocan claramente la Iglesia de San Lorenzo de El Escorial. Destacan especialmente el cuerpo superior de las torres, sus cúpulas y linternas, así como el frontón triangular, todos ellos de inspiración escurialense. En el interior, la capilla mayor alberga un impresionante mural realizado por Genaro de No Soler, hijo del arquitecto.
La iglesia fue desacralizada en 2006 debido al avanzado deterioro del edificio y a la construcción de carreteras en sus inmediaciones que la aislaron de los barrios a los que originalmente servía. El culto fue trasladado nuevamente a la Iglesia Vieja del Arrabal, recientemente restaurada en ese momento.
El edificio, actualmente de propiedad municipal, fue objeto en 2011 de una importante intervención estructural para impermeabilizar las cubiertas. El interior está cerrado al público.
En las proximidades existen numerosos puntos de interés entre los que cabe destacar:
• Iglesia Vieja del Arrabal (Santísima Trinidad)
• Puente Romano
• Mirador del Puente Romano
• Mirador del Embarcadero
• Puente de Enrique Estevan.
• Amplias zonas verdes
• Iglesia Vieja del Arrabal (Santísima Trinidad)
• Puente Romano
• Mirador del Puente Romano
• Mirador del Embarcadero
• Puente de Enrique Estevan.
• Amplias zonas verdes
La iglesia, obra del arquitecto Genaro de No Sánchez, fue construida en los años 50 del siglo XX con piedra arenisca de Villamayor. Presenta tres naves, siendo la central más elevada, y un ábside principal de cabecera poligonal, mientras que los laterales son rectos.
La fachada principal, situada a los pies del templo, está flanqueada por dos torres cuadradas de tres cuerpos. El último nivel presenta vanos de medio punto en cada cara y está coronado por cúpulas semiesféricas con linterna y remates piramidales, evocando el estilo escurialense. La entrada, sobria y adintelada, está decorada con pilastras lisas y una cruz trinitaria en el dintel, uno de los pocos elementos ornamentales del exterior. En el lateral sur se extiende un jardín que recuerda a los antiguos claustros medievales, con una galería de arcos de medio punto y la casa parroquial completando el perímetro.
El interior se articula en tres naves separadas por arcos sobre pilares decorados con pilastras cajeadas y capiteles corintios. El ábside se decora con un impresionante mural pintado, realizado por Genaro de No Soler. En la iglesia Nueva del Arrabal, el artista presenta una interpretación muy personal de la Santísima Trinidad. El conjunto se sitúa en un entorno pétreo, marcado por una poderosa verticalidad, donde las figuras principales emergen como si brotaran de las entrañas de la tierra. En lo alto, un Dios Padre sentado, de sorprendente juventud, acoge en su regazo al Hijo. Ambos parecen suspendidos en el aire soportados por la figura del Espíritu Santo en forma de paloma. En el corazón de la composición, una Virgen en ascenso, acompañada por los apóstoles, establece el eje visual que conecta con la escena trinitaria. En torno a ella se despliegan episodios de la vida de Jesús, entre los que destacan grandes cruces que evocan el camino del Vía Crucis. Las figuras humanas, integradas entre bloques de piedra, parecen mimetizarse con el entorno, compartiendo su verticalidad y la geometría de aristas y pliegues que también se reflejan en sus vestiduras. Los tonos azulados y grises predominan en la piedra, que sirve de telón de fondo para esta narrativa sagrada, extendida a ambos lados del ábside.
La fachada principal, situada a los pies del templo, está flanqueada por dos torres cuadradas de tres cuerpos. El último nivel presenta vanos de medio punto en cada cara y está coronado por cúpulas semiesféricas con linterna y remates piramidales, evocando el estilo escurialense. La entrada, sobria y adintelada, está decorada con pilastras lisas y una cruz trinitaria en el dintel, uno de los pocos elementos ornamentales del exterior. En el lateral sur se extiende un jardín que recuerda a los antiguos claustros medievales, con una galería de arcos de medio punto y la casa parroquial completando el perímetro.
El interior se articula en tres naves separadas por arcos sobre pilares decorados con pilastras cajeadas y capiteles corintios. El ábside se decora con un impresionante mural pintado, realizado por Genaro de No Soler. En la iglesia Nueva del Arrabal, el artista presenta una interpretación muy personal de la Santísima Trinidad. El conjunto se sitúa en un entorno pétreo, marcado por una poderosa verticalidad, donde las figuras principales emergen como si brotaran de las entrañas de la tierra. En lo alto, un Dios Padre sentado, de sorprendente juventud, acoge en su regazo al Hijo. Ambos parecen suspendidos en el aire soportados por la figura del Espíritu Santo en forma de paloma. En el corazón de la composición, una Virgen en ascenso, acompañada por los apóstoles, establece el eje visual que conecta con la escena trinitaria. En torno a ella se despliegan episodios de la vida de Jesús, entre los que destacan grandes cruces que evocan el camino del Vía Crucis. Las figuras humanas, integradas entre bloques de piedra, parecen mimetizarse con el entorno, compartiendo su verticalidad y la geometría de aristas y pliegues que también se reflejan en sus vestiduras. Los tonos azulados y grises predominan en la piedra, que sirve de telón de fondo para esta narrativa sagrada, extendida a ambos lados del ábside.