MONASTERIO DE LA VIRGEN DE LA VEGA
30 minutosEn el siglo XVI se emprendió una profunda renovación que dio lugar a la iglesia renacentista que aún se mantiene, mientras que el claustro fue reconstruido en el siglo XVIII por el arquitecto Andrés García de Quiñones, adaptando el espacio al gusto barroco de la época.
Tras la Desamortización, el antiguo monasterio pasó a manos privadas. Ya en el siglo XX, sobre estos terrenos se levantó la Granja Escuela-Asilo de la Fundación Vicente Rodríguez Fabrés, inaugurada en 1914 por Alfonso XIII. Hoy en día, el recinto pertenece a la Fundación Rodríguez Fabrés y combina un internado con diversos centros de Formación Profesional, manteniendo así su vocación educativa.
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En 1166, la iglesia fue cedida al abad y a los Canónigos Regulares de la Colegiata de San Isidoro de León, lo que originó prolongados pleitos con el obispo de Salamanca, en los que intervinieron tanto el papa como el rey Fernando II de León.
La ermita sufrió graves inundaciones en 1236; hasta el punto de que los monjes pudieron salvar sus vidas refugiándose en lo más alto de la torre. Tras la destrucción, se levantó un nuevo conjunto conventual, del cual se conservan únicamente cinco arcadas románicas. Durante mucho tiempo se pensó que procedían del claustro de la Catedral Vieja, pero estudios recientes sostienen que pertenecían en origen a la sala capitular del monasterio.
El edificio sufrió numerosas reformas entre los siglos XVI y XVIII, motivadas por los daños recurrentes que provocaban las crecidas del río Tormes. La iglesia actual comenzó a levantarse en 1561 bajo la dirección de Pedro de Lanestosa y Miguel de Isturizaga, mientras que la capilla mayor fue reconstruida en 1718. De este templo procede la imagen tardorrománica de la Virgen de la Vega, patrona de Salamanca desde 1618, que en la actualidad se conserva en la Catedral Vieja.
Durante la desamortización, la finca fue adquirida por el banquero Vicente Rodríguez Santamaría. Su hijo, Vicente Rodríguez Fabrés, dispuso en su testamento (1904) que toda su fortuna se destinara a la creación y mantenimiento de dos asilos —uno para ancianos y otro para niños de Salamanca y su provincia—, así como de una granja-escuela para la formación profesional de los jóvenes.
El arquitecto Joaquín de Vargas Aguirre dirigió las obras de reforma, respetando los vestigios históricos. Las galerías románicas fueron trasladadas a la sacristía, la iglesia fue ampliamente intervenida en 1908 y el claustro barroco de Andrés García de Quiñones se desmontó y recolocó cinco metros más allá de su ubicación original. Estas partes antiguas se integraron en las nuevas construcciones: el asilo se instaló en las antiguas dependencias del monasterio, alrededor del claustro barroco, y en los terrenos situados al NE de la parcela se levantó, de nueva planta, la granja-escuela.
Hoy, la fundación mantiene una residencia de estudiantes, y gran parte de las edificaciones se destinan al Centro Integrado de Formación Profesional, perpetuando así la vocación educativa y social del lugar.
Los inmuebles que forman parte de la Fundación Rodríguez Sánchez Fabrés fueron levantados a lo largo de unos ochocientos años, lo que les confiere un notable valor histórico y arquitectónico. Entre los más destacados se encuentran:
• Galería románica: los vestigios más antiguos corresponden a una arquería de cinco arcos románicos, actualmente instalada en la sacristía de la iglesia.
• Iglesia: construida en el siglo XVI, experimentó profundas remodelaciones durante los siglo XVIII y XX.
• Claustro barroco: fue construido en el siglo XVIII por el arquitecto Andrés García de Quiñones,
• Pabellones de la Granja-escuela: diseñados en 1912 por el arquitecto Joaquín de Vargas Aguirre, completan el conjunto con una función educativa y social.
RESTOS DEL CLAUSTRO DEL PRIMITIVO MONASTERIO ROMÁNICO
De la etapa románica se conserva únicamente una galería compuesta por cinco arcadas, tradicionalmente interpretadas como los restos de un claustro, y hoy reinstaladas en la sacristía de la iglesia. Durante buena parte del siglo XX, siguiendo la hipótesis formulada por Gómez Moreno, se creyó que procedían del desaparecido claustro de la Catedral Vieja. Sin embargo, las investigaciones más recientes sostienen que estos restos siempre formaron parte del monasterio de la Vega y que esta arquería correspondía originalmente a la fachada de acceso a la sala capitular del monasterio.
Se conserva un tramo compuesto por cinco arcos de medio punto, sostenidos por columnillas pareadas y capiteles dobles, sobre los que descansan robustos cimacios decorados con motivos vegetales. El arco central, de mayor amplitud, se apoya en cuatro capiteles con sus correspondientes columnas, lo que le confiere un carácter destacado dentro del conjunto. Grifos, cabras, pastores, músicos o bailarinas son algunos de los motivos esculpidos sobre los dieciséis capiteles conservados.
LA IGLESIA
La iglesia actual comenzó a construirse en 1561 bajo la dirección de Pedro de Lanestosa y Miguel de Isturizaga. Presenta una planta de tres naves, separadas por sólidas columnas cilíndricas con basa y capiteles renacentistas, sobre las que descansan bóvedas góticas de sencilla tracería. El coro se sostiene igualmente mediante bóvedas de estilo gótico. La capilla mayor fue reconstruida en 1718.
En el tramo inmediatamente anterior al presbiterio, dos arcos de medio punto con arquivoltas renacentistas —decoradas en la clave con ángeles y motivos florales— enmarcan dos magníficos retablos de piedra embutidos en el muro. Ambos se rematan con un frontón curvo que acoge, en el tímpano, la figura del Espíritu Santo en el retablo situado a la izquierda y la del Padre Eterno en el de la derecha. El retablo del lado del Evangelio representa la Ascensión del Señor, mientras que el del lado de la Epístola muestra la escena del Descendimiento de Cristo, una obra de exquisita labra cuya composición evoca la Piedad realizada por Juan de Juni para el sepulcro de don Gutierre de Castro en el claustro de la Catedral Vieja.
Ambos retablos quedaron posteriormente tapados por otros retablos modernos dedicados a la Virgen. El del lado derecho se reservó para la Virgen del Pilar, ante el cual fueron enterrados los padres y abuelos del benefactor, y en otro sepulcro próximo el propio Vicente Rodríguez Fabrés. Las obras de reforma estuvieron a cargo del arquitecto Joaquín de Vargas Aguirre.
EL CLAUSTRO BARROCO
Dentro del moderno edificio que alberga la Fundación Rodríguez Fabrés se encuentra el claustro construido en 1757 por Andrés García de Quiñones, único resto que subsiste del desparecido monasterio. Tiene arcadas semicirculares en el piso bajo y balcones con bocelones en el alto.
Todo este conjunto fue fuertemente intervenido por Joaquín de Vargas. En el interior del edificio del asilo se conservan las dos escaleras de tipo imperial que construyó.
LA GRANJA ESCUELA
En 1905 los albaceas de Rodríguez Fabrés confiaron la construcción del asilo-colegio y de la granja-escuela al arquitecto Joaquín de Vargas.
El acceso al recinto se realiza a través de una puerta con una espectacular reja modernista. En el lado noreste de la parcela se levantó la granja-escuela, con una monumental puerta de ladrillo y piedra de Villamayor, en la que también destaca su reja con motivos curvilíneos y en espiral. Se trata de un recinto rectangular con un pabellón central dedicado a la enseñanza levantado en piedra de Villamayor. En torno a él se dispusieron las tenadas para la maquinaria y los establos para el ganado.