PALACIO DE GARCIGRANDE
15 minutos
Fue construido en el siglo XVI para los señores de Zataraín y Zaratán; en el siglo XVIII estos recibieron el título de Vizcondes de Garcigrande, nombre por el que se conocerá a partir de ese momento el palacio. A lo largo de los años, la propiedad pasó por varias manos hasta que, a mediados del siglo XX, fue adquirida por la Caja de Ahorros de Salamanca, que llevó a cabo una remodelación completa del edificio. Actualmente es la sede de Unicaja. Entre sus elementos arquitectónicos más destacados se encuentran la portada renacentista y las características ventanas en chaflán.
Leer Más
Precio visita libre
- Individual - 0.00 €
Fue erigido a mediados del siglo XVI por Francisco Girón de Villasandino, pasando por venta a la familia Castillo Portocarrero en 1564. En 1761 el propietario del palacio recibió el título de vizconde de Garcigrande, por lo que desde entonces el edificio pasó a denominarse palacio de Garcigrande. No se dispone de documentación sobre el arquitecto, pero ha sido atribuido al círculo de arquitectos próximos a Rodrigo Gil de Hontañón o, incluso, al propio Hontañón.
A finales del siglo XIX, el V Vizconde de Garcigrande vendió el palacio al banquero Florencio Rodríguez de la Vega que instaló aquí su despacho. El edificio tuvo después distintos usos hasta que en 1960, un año antes de su declaración como Monumento Nacional, fue adquirido por la antigua Caja de Ahorros de Salamanca. El 1963 el arquitecto Luis Gutiérrez Soto remodeló totalmente el edificio para adaptarlo a sede de la Caja. El edificio principal ocupó el Palacio de Garcigrande y el solar situado al norte, recayente hacia la Calle de las Isabeles. El palacio se vació por completo, manteniéndose únicamente su fachada. Además de su total reconstrucción interior, sobre las cubiertas del antiguo edificio se levantó una galería retranqueada respecto a la fachada. En la Calle de Zamora la unión del palacio con el nuevo edificio se realizó intercalando una portada inspirada en las de Gil de Hontañón. El nuevo inmueble, de siete alturas, se remató también con una galería historicista. El conjunto, todo realizado en piedra de Villamayor, fue inaugurado en 1969.
A finales del siglo XIX, el V Vizconde de Garcigrande vendió el palacio al banquero Florencio Rodríguez de la Vega que instaló aquí su despacho. El edificio tuvo después distintos usos hasta que en 1960, un año antes de su declaración como Monumento Nacional, fue adquirido por la antigua Caja de Ahorros de Salamanca. El 1963 el arquitecto Luis Gutiérrez Soto remodeló totalmente el edificio para adaptarlo a sede de la Caja. El edificio principal ocupó el Palacio de Garcigrande y el solar situado al norte, recayente hacia la Calle de las Isabeles. El palacio se vació por completo, manteniéndose únicamente su fachada. Además de su total reconstrucción interior, sobre las cubiertas del antiguo edificio se levantó una galería retranqueada respecto a la fachada. En la Calle de Zamora la unión del palacio con el nuevo edificio se realizó intercalando una portada inspirada en las de Gil de Hontañón. El nuevo inmueble, de siete alturas, se remató también con una galería historicista. El conjunto, todo realizado en piedra de Villamayor, fue inaugurado en 1969.
El Palacio de Garcigrande es un edifico de grandes proporciones que presenta fachadas tanto a la Plaza de los Bandos como a la Calle de Zamora. Ha sufrido profundas remodelaciones a lo largo de su historia, pero aún mantiene sus muros perimetrales y alguna de sus ventanas originales. La fachada principal, construida en sillería de gran calidad, contrasta con la lateral, que fue levantada con mampostería irregular. Hoy sus dos plantas aparecen recorridas por ventanas y balcones, pero, en fotografías antiguas, se aprecia como los muros contaban con muy pocas aberturas ofreciendo un aspecto mucho más macizo.
La portada constituye el elemento más destacado del edificio, mostrando un gran parecido con la del Palacio de Figueroa. Está compuesta por un arco de medio punto, enmarcado por columnas de fustes acanalados que rematan en elegantes capiteles platerescos. En las enjutas del arco luce dos espléndidos medallones. Encima del entablamento se abre un vano, flanqueado por escudos. Sobre la ventana está el escudo principal, sostenido por figuras infantiles, que ostenta los apellidos Espinosa y Santiesteban. Los laterales lucen los apellidos Brochero y Santiesteban, a la derecha y Girón y Guzmán, a la izquierda.
Los medallones han sido tallados con gran delicadeza y recuerdan a los de Palacio de Figueroa y a los del patio del Palacio de Arias Corvelle. El personaje masculino viste a la moda renacentista, barbado y con gorro; la dama representada en el otro medallón viste también a la moda de la época. Al igual que en el caso del de Figueroa los medallones podrían representar retratos idealizados de los propietarios del palacio.
Muy interesantes resultan también la ventana y balcón en ángulo, cuyas jambas y arcos sobre impostas muestran una característica decoración del siglo XVI. Son únicas en la ciudad, ya que solo podemos citar la ventana de la Casa de los Niños del Coro que se encuentra tapiada.
La portada constituye el elemento más destacado del edificio, mostrando un gran parecido con la del Palacio de Figueroa. Está compuesta por un arco de medio punto, enmarcado por columnas de fustes acanalados que rematan en elegantes capiteles platerescos. En las enjutas del arco luce dos espléndidos medallones. Encima del entablamento se abre un vano, flanqueado por escudos. Sobre la ventana está el escudo principal, sostenido por figuras infantiles, que ostenta los apellidos Espinosa y Santiesteban. Los laterales lucen los apellidos Brochero y Santiesteban, a la derecha y Girón y Guzmán, a la izquierda.
Los medallones han sido tallados con gran delicadeza y recuerdan a los de Palacio de Figueroa y a los del patio del Palacio de Arias Corvelle. El personaje masculino viste a la moda renacentista, barbado y con gorro; la dama representada en el otro medallón viste también a la moda de la época. Al igual que en el caso del de Figueroa los medallones podrían representar retratos idealizados de los propietarios del palacio.
Muy interesantes resultan también la ventana y balcón en ángulo, cuyas jambas y arcos sobre impostas muestran una característica decoración del siglo XVI. Son únicas en la ciudad, ya que solo podemos citar la ventana de la Casa de los Niños del Coro que se encuentra tapiada.
Dispone de una sala accesible desde la Plaza de los Bandos, en la que se celebran exposiciones temporales.