COLEGIO DE CALATRAVA (CASA DE LA IGLESIA)
20 minutosEl Colegio de Calatrava, también conocido como Colegio de la Inmaculada Concepción, fue construido por la Orden Militar de Calatrava en el siglo XVIII. Las obras - de grandes dimensiones- se iniciaron en 1717 bajo la dirección del arquitecto Joaquín de Churriguera y continuadas por Jerónimo García de Quiñones. Este modificó el diseño original, eliminando gran parte de su decoración churrigueresca para adaptarlo al estilo neoclásico, acorde con las nuevas corrientes estéticas de la época. La grandiosidad de la fachada, que se convierte en un referente de arquitectura churrigueresca, merece una visita.
Con el paso del tiempo, el edificio fue destinado a funciones educativas y religiosas, convirtiéndose en Seminario. Entre los años 2000 y 2003, el inmueble fue objeto de una profunda reforma que lo transformó en la actual Casa de la Iglesia, sede que alberga las oficinas centrales de la Diócesis de Salamanca.
El Colegio de la Inmaculada Concepción de Salamanca fue fundado en 1552 por la Orden de Calatrava, siendo sus constituciones refrendadas por el emperador Carlos V. Su primera sede se ubicó en unas casas situadas en la actual Calle de San Pablo, próximas al Palacio de la Salina. Debido al mal estado de estas edificaciones, se decidió construir un nuevo colegio en un solar situado detrás del Convento de San Esteban, cerca de la Puerta de Santo Tomás.
Las obras comenzaron en 1717, siguiendo los planos del arquitecto Joaquín de Churriguera. Tras su fallecimiento en 1724, los trabajos se interrumpieron y no se reanudaron hasta 1750, cuando fue elegido nuevo arquitecto Jerónimo García de Quiñones. La llegada de las ideas ilustradas impulsó un cambio en el diseño del edificio. Se eliminaron numerosos elementos decorativos ya construidos y se descartaron los que aún estaban por ejecutar. Finalmente, el edificio fue inaugurado en 1790, coincidiendo con una visita de Jovellanos.
Durante la Guerra de la Independencia, el colegio no sufrió daños estructurales como otros inmuebles de la ciudad, aunque sí fue saqueado por los ejércitos ocupantes. En ese periodo desaparecieron los cuadros de Goya que decoraban la capilla, así como el sagrario y el tabernáculo de mármol y bronce del retablo.
Finalizada la contienda, el colegio reanudó su actividad hasta la desamortización de 1836. A partir de entonces, el edificio tuvo diversos usos, entre ellos el de cuartel de la Guardia Civil. En 1878 pasó a ser propiedad de la Diócesis de Salamanca.
A finales del siglo XIX, el Padre Cámara instaló en el edificio las cocinas económicas y la imprenta Calatrava. Posteriormente, fue cedido a los Agustinos como colegio, hasta que, en 1940, con la creación de la Universidad Pontificia de Salamanca, se trasladaron al edificio el Seminario Menor Diocesano y, poco después, el Seminario Mayor.
En la madrugada del 11 de febrero de 1960, un grave incendio destruyó gran parte del edificio, causando también importantes pérdidas en el archivo diocesano. En 1995, el inmueble fue completamente restaurado y transformado en la Casa de la Iglesia: un espacio multifuncional de la Diócesis de Salamanca que, además de albergar el Seminario Mayor, acoge la Curia Diocesana, una residencia para sacerdotes mayores y sus familias, así como otros servicios y espacios destinados a actividades religiosas.
El Colegio de la Inmaculada Concepción de Calatrava fue fundado en 1552 por la Orden Militar de Calatrava. Fue diseñado por Joaquín de Churriguera en 1717, convirtiéndose es uno de los edificios más representativos del barroco salmantino. Joaquín de Churriguera adoptó aquí el esquema tradicional del alcázar militar español: una planta cuadrada con cuatro torreones. Las dos frontales enmarcan la fachada principal, mientras que las posteriores albergan la escalera y el crucero de la capilla.
La fachada destaca por su juego cromático: el granito gris se utiliza en el zócalo y la puerta, contrastando con la cálida piedra arenisca de Villamayor que reviste el resto del edificio. Las torres sobresalen del plano de la fachada, que se organiza en dos niveles con ventanas coronadas por frontones barrocos. Una balaustrada remata el conjunto, interrumpida en el centro por un elemento decorativo en forma de peineta que alberga el escudo de Felipe V. En la misma calle se encuentra una hornacina con la estatua de San Raimundo de Fitero, fundador de la Orden, acompañada por sus armas. La puerta adintelada está enmarcada por un amplio bocelón quebrado, flanqueado por figuras de jóvenes sobre volutas que portan banderolas con el escudo de la Orden, símbolo que también aparece en las portadas laterales.
Tras la muerte de Churriguera, las obras quedaron prácticamente paralizadas durante veinticinco años. Al retomarse, el cambio de gusto estético hacia el neoclasicismo acabó mutilando casi todo su abundante ornamento. Se avanzó en la construcción del claustro y la capilla, despojados ya de ornamentos churriguerescos. En el claustro destaca la escalera principal, situada en uno de los torreones. Diseñada por Jerónimo García de Quiñones, se inspira en la Escalera de Soto del Convento de San Esteban y en la que su padre, Andrés García de Quiñones, construyó en el Colegio de los Jesuitas.
Poco después se concluyó la capilla, concebida en un estilo sobrio y académico. En ella se instalaron tres retablos de piedra que albergaban pinturas encargadas por Jovellanos a Francisco de Goya. Estas obras, junto con el sagrario y el tabernáculo de mármol y bronce, se perdieron durante la Guerra de la Independencia. El retablo mayor serviría de marco a una pintura neoclásica que representaba a la Inmaculada Concepción, una joya de la pintura española a juzgar por los comentarios de la época. En el Museo del Prado se conserva un boceto de esta obra que perteneció a Jovellanos.
Actualmente, la capilla alberga un conjunto escultórico tallado en piedra de Villamayor por el artista salmantino Damián Villar: un Cristo Crucificado, para presidir el altar mayor, el relieve de La tentación de Santo Tomás de Aquino, destinado al de la Epístola y La predicación de San Agustín, para el del Evangelio.