IGLESIA DE SAN MARTÍN DE TOURS
30 minutosLas transformaciones posteriores ocultaron dos de sus tres portadas románicas. La única visible en la actualidad es la norte, conocida como Puerta del Obispo, compuesta por tres arquivoltas y capiteles decorados con motivos vegetales y figuras fantásticas. Sobre ella se abre un gran arco apuntado que alberga el relieve de San Martín a caballo, en el momento de compartir su capa con un mendigo.
La portada principal, situada a los pies del templo, quedó cegada a finales del siglo XVII tras la construcción de la Capilla del Carmen, obra de José de Churriguera. Redescubierta en 1958, conserva seis arquivoltas románicas, una de ellas decorada con un calendario agrícola, lo que la convierte en uno de los elementos más valiosos del templo.
En el interior destacan un valioso conjunto de sepulcros y el coro del siglo XVI, obra de Juan de Álava. Desde esta zona se accede a las cubiertas y a la espadaña, mirador desde el que se obtienen magníficas panorámicas de la Rúa -con la iglesia de la Clerecía y la Catedral Nueva al fondo- y de la Plaza del Poeta Iglesias.
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La iglesia de San Martín de Tours se ubica en la Plaza del Corrillo, a un paso de la Plaza Mayor. Desde el exterior resulta difícil apreciar su verdadera relevancia, pues el templo queda hoy encajado entre las edificaciones que lo rodean y adosado a la crujía sur de la Plaza Mayor. Fundada en 1103 por Martín Fernández en el barrio de los toreses, está considerada el segundo templo románico más importante de Salamanca, solo por detrás de la Catedral Vieja. No es de extrañar que a menudo se la describa como una versión reducida de esta.
Es probable que se levantara sobre el solar de una antigua ermita dedicada a San Pedro. En sus orígenes debió de ser un edificio modesto y de dimensiones reducidas, ya que en aquel momento no existían las condiciones económicas y sociales necesarias para emprender una construcción de la envergadura que presenta la iglesia actual.
La iglesia actual fue comenzada hacia 1160, poco después de la catedral, con la que guarda grandes similitudes. Es posible que la monumentalidad del nuevo tempo respondiera al deseo de dignificar un entorno en el que comenzaba a consolidarse un incipiente mercado. De hecho, ya en 1173 la explanada donde se levantó era conocida como la plaza o el mercado de San Martín, pues los puestos de los mercaderes se distribuían alrededor del templo. Con el tiempo, la iglesia fue llamada San Martín del Mercado y más tarde San Martín de la Plaza. Su corral se transformó pronto en el principal centro comercial y cívico de la ciudad nueva. El toque de sus campanas —y posteriormente el de su reloj— marcaba el ritmo cotidiano de Salamanca.
Durante la Edad Media, el pórtico de la iglesia sirvió como sede de las reuniones del Concejo. También desempeñó un papel destacado en la vida religiosa de la ciudad, especialmente en procesiones y en las fiestas del Corpus, que la parroquia costeaba con representaciones teatrales, castillos de fuego y corridas de toros.
Los numerosos sepulcros conservados a lo largo de los muros perimetrales muestran que la iglesia fue lugar de enterramiento de las familias nobles que residían en el entorno de la Plaza de San Martín. Los más notables se encuentran en el ábside del Evangelio, antigua capilla de San Blas y más tarde panteón de la familia Santiesteban.
Desde sus primeros siglos, la iglesia presentó problemas estructurales, visibles en la inclinación de los pilares de la nave sur. Estas deficiencias se agravaron en el siglo XVIII, cuando se hundieron varios tramos de la nave central. Fueron sustituidos por bóvedas de ladrillo enfoscado bajo la dirección de Jerónimo García de Quiñones.
El incendio de 1854 destruyó el magnífico retablo realizado en 1621 por el arquitecto real Juan Gómez de Mora, que contaba con relieves y esculturas de Esteban de Rueda y Antonio de Paz. El retablo que hoy preside la capilla mayor procede de la antigua capilla del Colegio de Anaya —actual parroquia de San Sebastián—. Es un retablo barroco en madera sin dorar, atribuido a Alberto de Churriguera
La iglesia de San Martín, pese a quedar hoy parcialmente oculta entre edificaciones modernas, es el templo románico más relevante de Salamanca después de la Catedral Vieja. Su arquitectura responde a una planta basilical de tres naves, con ábsides semicirculares en las naves laterales y poligonal en la central. Las capillas de la cabecera se cubren con bóvedas de cuarto de esfera y el presbiterio con bóveda de cañón apuntado. La nave central presenta también bóvedas de cañón apuntado, mientras que las laterales se cubren con bóvedas anilladas reforzadas con nervios.
A lo largo de su historia, el edificio ha sufrido diversas transformaciones. A fines del siglo XIII se abrió un gran óculo en el hastial occidental, mientras que los vanos originales de las naves laterales quedaron cegados al adosarse construcciones al exterior. En el siglo XVIII se hundieron dos tramos de la nave central, reconstruidos por Jerónimo García de Quiñones, quien elevó los muros, abrió nuevos ventanales y añadió un entablamento clásico que ocultó parte de los capiteles románicos.
La decoración escultórica románica se concentra en capiteles y claves de bóvedas, con predominio de motivos vegetales y una variada iconografía zoomórfica propia del bestiario medieval: sirenas, águilas bicéfalas, pájaros con cabeza humana, leones y otras figuras fantásticas.
El retablo original, obra de Juan Gómez de Mora (1621), se perdió en el incendio de 1854. El actual procede del Colegio de Anaya y es un retablo barroco en madera sin dorar, atribuido a Churriguera, con imágenes de San Martín (o San Blas), San Roque y la Sagrada Familia, y un ático que acoge la pintura de San Martín a caballo.
El templo contó con tres puertas románicas. La portada norte, la única visible hoy, presenta cuatro arquivoltas —una de ellas lobulada— y capiteles con arpías, dragones, aves entrelazadas y hojas de acanto. Sobre ella destaca un gran arco apuntado que acoge el altorrelieve de San Martín a caballo compartiendo su capa con un mendigo. La portada sur quedó oculta tras una fachada tardo-renacentista del siglo XVI, presidida por un relieve de San Martín y medallones de San Pedro y San Pablo; tras ella se conserva la portada románica original.
La Portada de Poniente, situada a los pies del templo, quedó cegada en 1698 y fue redescubierta durante las obras de restauración realizadas en 1958. Sus seis arquivoltas románicas conservan restos de policromía y una rica decoración vegetal; una de las arquivoltas representa un calendario agrícola medieval. Esta puerta da acceso hoy a la Capilla del Carmen, en origen dedicada a Nuestra Señora de las Angustias,construida por José Benito Churriguera a finales del siglo XVII. Presidida por una imagen de la Virgen del Carmen, cuenta con camarín cuya ventana presenta una rica decoración churrigueresca al exterior. Se cubre con una pequeña cúpula decorada interiormente con los atributos de la Pasión. Los altares laterales están dedicados a Santa Lucía y a Santa Ana.
Junto a ella, a los pies de la nave del Evangelio, se cuentra la Capilla del Conde Grajal, fundada en 1413 por Juan Rodríguez de Villafuerte; reformada en 1784, cuenta con un retablo barroco que acoge las tallas de los supuestos mártires salmantinos Arcadio, Probo, Eutiquio, Pascasi y el niño Páulo.
A comienzos del siglo XVI se añadieron el coro, obra de Juan de Álava y su escalera, cuyo pasamanos plateresco presenta una bella decoración de delfines y grutescos. Desde esta zona se accede a las cubiertas y a la espadaña, un auténtico mirador desde el que se obtienen magníficas panorámicas hacia la Rúa -con la iglesia de la Clerecía y la Catedral Nueva al fondo,-y hacia la Plaza del Poeta Iglesias.
La iglesia conserva numerosos sepulcros de familias nobles que residieron en el entorno de la Plaza de San Martín, principalmente de los siglos XV y XVI. Los más destacados se hallan en la antigua capilla de San Blas, panteón de los Santiesteban, donde sobresale la escultura yacente de Roberto de Santiesteban, representado en actitud de dormir, recordando el melancólico gesto del célebre Doncel de Sigüenza.
A los pies de la nave del Evangelio, en el interior del antiguo baptisterio, se ha colocado el baldaquino que se que se sacaba en procesión durante el Corpus. Realizado en madera chapada en plata ha sido restaurado recientemente .