IGLESIA DE SANTA MARÍA DE LOS CABALLEROS
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Fue fundada a finales del siglo XII en el territorio de los repobladores castellanos. Su aspecto actual es fruto de las reformas realizadas en los siglos XVI y XVIII. En 2009 fue cedida a la Iglesia Ortodoxa Rumana, albergando la parroquia del Jerarca San Basilio el Grande.
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Antigua parroquia fundada en 1194, en territorio de los repobladores castellanos. Según una antigua inscripción conservada en su interior, fue consagrada el año 1214 con el nombre de Santa María la Nueva para diferenciarla de la de Santa María de la Sede de la Catedral Vieja. El nombre actual de Santa María de los Caballeros se remonta al siglo XIV.
Nada se conserva del primitivo templo románico que fue totalmente remodelado en los siglos XVI y XVIII. En el año 1742 se colocó en el retablo la Imagen de Nuestra Señora del Rosario. Fue entonces cuando se construyó la capilla camarín a la que pertenece la ventana barroca que se ve en la cabecera de la iglesia. Con la reforma parroquial, realizada por el Padre Cámara a fines del siglo XIX, Santa María dejó de ser parroquia y fue anexionada a la Iglesia de la Purísima. Poco después fue cedida en usufructo a las Religiosas Adoratrices Esclavas del Santísimo Sacramento, que construyeron su convento adosado a esta iglesia. En el año 2000 las adoratrices dejaron el convento y la iglesia fue cerrada al culto. Durante unos años fue utilizada como almacén y, en algunas ocasiones, como sala de exposiciones. En el año 2009, el Obispo ortodoxo de España y Portugal solicitó una iglesia al obispado de Salamanca para poder celebrar la misa según el rito ortodoxo rumano. El obispado le concedió esta iglesia, pasando entonces a ser la parroquia de la comunidad ortodoxa rumana afincada en Salamanca. Está dedicada a San Basilio el Grande, uno de los Padres de la Iglesia Oriental.
Nada se conserva del primitivo templo románico que fue totalmente remodelado en los siglos XVI y XVIII. En el año 1742 se colocó en el retablo la Imagen de Nuestra Señora del Rosario. Fue entonces cuando se construyó la capilla camarín a la que pertenece la ventana barroca que se ve en la cabecera de la iglesia. Con la reforma parroquial, realizada por el Padre Cámara a fines del siglo XIX, Santa María dejó de ser parroquia y fue anexionada a la Iglesia de la Purísima. Poco después fue cedida en usufructo a las Religiosas Adoratrices Esclavas del Santísimo Sacramento, que construyeron su convento adosado a esta iglesia. En el año 2000 las adoratrices dejaron el convento y la iglesia fue cerrada al culto. Durante unos años fue utilizada como almacén y, en algunas ocasiones, como sala de exposiciones. En el año 2009, el Obispo ortodoxo de España y Portugal solicitó una iglesia al obispado de Salamanca para poder celebrar la misa según el rito ortodoxo rumano. El obispado le concedió esta iglesia, pasando entonces a ser la parroquia de la comunidad ortodoxa rumana afincada en Salamanca. Está dedicada a San Basilio el Grande, uno de los Padres de la Iglesia Oriental.
LA PORTADA
La portada se abre en su fachada meridional, en la Calle de las Úrsulas. Tiene arco de medio punto sobre el que se abre una hornacina avenerada con una bella imagen de la Inmaculada Concepción. La Virgen lleva el niño en sus brazos, está coronada y se cubre con un amplio manto en el que se ven restos de pigmentos azules. En las enjutas del arco hay dos ángeles sosteniendo una corona. Sobre el entablamento hay un frontón triangular que acoge la figura del Padre Eterno, con el orbe en la mano izquierda y en aptitud de bendecir con la derecha. Bajo la hornacina figura la fecha de 1581, correspondiente a la reconstrucción de la iglesia.
INTERIOR DEL TEMPLO
El templo tiene tres naves, más alta y ancha la central que las laterales. Los arcos de medio punto apoyan en gruesas columnas con capiteles corintios. La nave central se cubre con bóveda de cañón con lunetos y las laterales con bóvedas de medio cañón, fabricadas en el siglo XVIII con ladrillo enyesado. A los pies se levanta el coro, sostenido por un arco carpanel.
La capilla mayor tiene un hermoso artesonado ochavado, con lazos de a ocho, que descansa sobre pechinas con casetones romboidales. En el almizate tiene la paloma del Espíritu Santo y en el arrocabe una balaustrada renacentista.
El retablo mayor es de estilo manierista. Data de 1596 y es obra de los artistas Alonso Falcote y Juan de Montejo. Consta de banco, dos cuerpos y ático, distribuyéndose en una calle central y cuatro laterales. En él se combinan las esculturas de bulto redondo y la pintura. Las esculturas ocupan las calles exteriores: de abajo a arriba representan a San José y Santa Lucía en el primer cuerpo; San Juan Bautista y Santiago en el cuerpo central y los arcángeles San Miguel y San Rafael en el ático, flanqueando el Calvario. Los lienzos se atribuyen al pintor local Alonso Rodríguez y representan a San Pedro y San Pablo en el cuerpo inferior y a los cuatro Padres de la Iglesia latina en los dos superiores.
El cuerpo bajo luce en el centro una hornacina, con nicho de espejos. Cuando no había exposición del Santísimo la hornacina se cubría con una pintura barroca de la Asunción de la Virgen. Cuando se exponía al Santísimo se subía mediante un torno como si se tratase del telón de un teatro. Este mecanismo es similar al de la capilla universitaria y está en consonancia con la teatralidad del barroco.
En el cuerpo central se encuentra el hueco del transparente, que recibe luz desde exterior a través de la ventana camarín. Le rodea una gloria de ángeles, con el Espíritu Santo en el copete. Aquí se venera la imagen de Nuestra Señora del Rosario. A sus pies lleva la media luna de plata y dos caballitos con jinetes, en recuerdo de la anterior advocación a Santa María de los Caballeros. En el siglo XVIII se cambió la advocación y se sustituyó por la imagen de la Virgen del Rosario, fue entonces cuando se construyó la capilla-camarín cuya ventana barroca adorna el exterior de la cabecera.
La parte central del ático lo ocupa un magnífico Calvario, con figuras de gran tamaño de la Virgen y San Juan. A los lados del ático dos esculturas representan a los arcángeles San Miguel, que lleva en sus manos la balanza para pesar las ánimas y tiene bajo sus pies al diablo, y San Gabriel, que aparece abrazando a una gran torre, símbolo mariano tomado del Cantar de los Cantares.
IMAGEN ACTUAL
Al penetrar hoy en esta parroquia se respira la esencia de las iglesias orientales. Junto al altar se sitúan varios iconos bizantinos mientras que las pinturas pinturas que recubren los muros representan a la Virgen, a Cristo, a los Padres de la Iglesia Oriental y a numerosos santos venerados en la iglesia ortodoxa.
La portada se abre en su fachada meridional, en la Calle de las Úrsulas. Tiene arco de medio punto sobre el que se abre una hornacina avenerada con una bella imagen de la Inmaculada Concepción. La Virgen lleva el niño en sus brazos, está coronada y se cubre con un amplio manto en el que se ven restos de pigmentos azules. En las enjutas del arco hay dos ángeles sosteniendo una corona. Sobre el entablamento hay un frontón triangular que acoge la figura del Padre Eterno, con el orbe en la mano izquierda y en aptitud de bendecir con la derecha. Bajo la hornacina figura la fecha de 1581, correspondiente a la reconstrucción de la iglesia.
INTERIOR DEL TEMPLO
El templo tiene tres naves, más alta y ancha la central que las laterales. Los arcos de medio punto apoyan en gruesas columnas con capiteles corintios. La nave central se cubre con bóveda de cañón con lunetos y las laterales con bóvedas de medio cañón, fabricadas en el siglo XVIII con ladrillo enyesado. A los pies se levanta el coro, sostenido por un arco carpanel.
La capilla mayor tiene un hermoso artesonado ochavado, con lazos de a ocho, que descansa sobre pechinas con casetones romboidales. En el almizate tiene la paloma del Espíritu Santo y en el arrocabe una balaustrada renacentista.
El retablo mayor es de estilo manierista. Data de 1596 y es obra de los artistas Alonso Falcote y Juan de Montejo. Consta de banco, dos cuerpos y ático, distribuyéndose en una calle central y cuatro laterales. En él se combinan las esculturas de bulto redondo y la pintura. Las esculturas ocupan las calles exteriores: de abajo a arriba representan a San José y Santa Lucía en el primer cuerpo; San Juan Bautista y Santiago en el cuerpo central y los arcángeles San Miguel y San Rafael en el ático, flanqueando el Calvario. Los lienzos se atribuyen al pintor local Alonso Rodríguez y representan a San Pedro y San Pablo en el cuerpo inferior y a los cuatro Padres de la Iglesia latina en los dos superiores.
El cuerpo bajo luce en el centro una hornacina, con nicho de espejos. Cuando no había exposición del Santísimo la hornacina se cubría con una pintura barroca de la Asunción de la Virgen. Cuando se exponía al Santísimo se subía mediante un torno como si se tratase del telón de un teatro. Este mecanismo es similar al de la capilla universitaria y está en consonancia con la teatralidad del barroco.
En el cuerpo central se encuentra el hueco del transparente, que recibe luz desde exterior a través de la ventana camarín. Le rodea una gloria de ángeles, con el Espíritu Santo en el copete. Aquí se venera la imagen de Nuestra Señora del Rosario. A sus pies lleva la media luna de plata y dos caballitos con jinetes, en recuerdo de la anterior advocación a Santa María de los Caballeros. En el siglo XVIII se cambió la advocación y se sustituyó por la imagen de la Virgen del Rosario, fue entonces cuando se construyó la capilla-camarín cuya ventana barroca adorna el exterior de la cabecera.
La parte central del ático lo ocupa un magnífico Calvario, con figuras de gran tamaño de la Virgen y San Juan. A los lados del ático dos esculturas representan a los arcángeles San Miguel, que lleva en sus manos la balanza para pesar las ánimas y tiene bajo sus pies al diablo, y San Gabriel, que aparece abrazando a una gran torre, símbolo mariano tomado del Cantar de los Cantares.
IMAGEN ACTUAL
Al penetrar hoy en esta parroquia se respira la esencia de las iglesias orientales. Junto al altar se sitúan varios iconos bizantinos mientras que las pinturas pinturas que recubren los muros representan a la Virgen, a Cristo, a los Padres de la Iglesia Oriental y a numerosos santos venerados en la iglesia ortodoxa.