CENTRO CULTURAL HISPANO-JAPONÉS
10 minutosA lo largo de los siglos, el edificio ha experimentado numerosas transformaciones. No obstante, aún conserva elementos destacados del siglo XVI, como el patio y la escalera de estilo plateresco, que reflejan su valor histórico y artístico.
El Centro Hispano-Japonés promueve intercambios académicos, culturales y económicos entre España y Japón, lo que lo convierte en un puente entre ambos países.
Precio visita libre
La sede del Centro Cultural Hispano-Japonés se encuentra en el Palacio de Arias Corvelle, construido en 1470 en la plaza de San Boal. En origen, el palacio ocupaba todo el flanco oriental de la plaza, aunque con el tiempo se dividió en dos propiedades, una división que aún se mantiene, ocupando una parte el actual Centro Cultural Hispano-Japonés y la otra la antigua Academia de Bellas Artes de San Eloy, hoy Fundación Caja Duero.
A lo largo de su historia ha recibido distintos nombres, en función de sus propietarios: Palacio de Arias Corvelle, por su fundador; de los Marqueses de Almarza o de Cerralbo, por los títulos nobiliarios de sus descendientes; y de San Boal, por su ubicación en la plaza del mismo nombre. De su etapa fundacional apenas se conservan la portada y dos ventanas con dinteles góticos enmarcados por alfiz. La portada, aunque presenta rasgos del siglo XV, fue profundamente reformada en los siglos XVI y XVIII: se compone de un arco de medio punto con grandes dovelas, enmarcado por alfiz y coronado por el escudo de los Corvelle.
Durante el siglo XVI, los descendientes del fundador emprendieron una importante reforma que lo transformó en un palacio renacentista. De esta etapa se conservan dos crujías del patio, parte de los artesonados y la escalera de piedra de Villamayor, decorada con motivos platerescos. En el siglo XVIII, el edificio pasó a manos de la Casa de Cerralbo, también conocida como Marqueses de Almarza, que embellecieron la fachada con esgrafiados y sustituyeron las antiguas ventanas por balcones sobre ménsulas. Algunos vanos fueron decorados con blasones familiares, mientras que otros se transformaron en aberturas rectangulares.
Entre junio y julio de 1812, el palacio sirvió de residencia al general Wellington, vencedor de la Batalla de los Arapiles frente a las tropas francesas en el contexto de la Guerra de la Independencia.
Tras varios cambios de uso, en 1937 se convirtió en sede de la Escuela de Comercio y, más tarde, de la Escuela de Empresariales. En reformas posteriores se añadieron dos nuevas galerías al patio y el interior fue profundamente transformado. Finalmente, en 1996, la Universidad de Salamanca impulsó su rehabilitación para albergar parte del actual Centro Cultural Hispano-Japonés, respetando los principales elementos históricos conservados: la fachada, el patio, los artesonados y la escalera.
El edificio que vemos hoy es un interesante mosaico de estilos, fruto de las numerosas reformas realizadas entre los siglos XV y XX. En la actualidad, alberga 17 aulas, un salón de actos y el aula magna. La última gran intervención, pensada para su adaptación como sede del Centro Cultural Hispano-Japonés, ha sido además reconocida con diversos premios y menciones en el ámbito de la arquitectura. Entre sus espacios más destacados se encuentran:
— Los restos de la época fundacional (finales del siglo XV): de esta primera etapa apenas se conservan la portada y dos ventanas con dinteles góticos. La portada, aunque muy transformada, está realizada en piedra de Villamayor y presenta un triple arco de medio punto ricamente decorado con relieves de motivos vegetales y florales.
— El patio renacentista (siglo XVI): considerado uno de los mejores ejemplos del Renacimiento en Salamanca, conserva las galerías norte y oeste originales, con cuatro arcos en cada una. En la planta baja, los arcos de medio punto están decorados con medallones de figuras masculinas y femeninas, mientras que en la planta superior los arcos rebajados lucen escudos heráldicos. Las galerías este y sur son fruto de una reforma del siglo XX, ya que originalmente estaban cerradas por muros.
— La escalera monumental: construida en piedra de Villamayor, destaca por su rica decoración plateresca, con motivos vegetales, faunos, animales fantásticos y medallones que reflejan el gusto ornamental del Renacimiento.
— Intervenciones del siglo XX: durante esta etapa el interior del edificio fue profundamente transformado, con el vaciado de los espacios y la incorporación de materiales modernos como el ladrillo, lo que modificó su apariencia original. También se añadieron dos galerías al patio y una fuente.
— La sala S.M. la Emperatriz Michiko: situada en lo que fue la antigua planta noble del palacio, es hoy un espacio diáfano destinado a exposiciones temporales.
El Centro Cultural Hispano-Japonés de Salamanca es un espacio dinámico dedicado a la difusión y el intercambio cultural entre España y Japón, con una intensa actividad a lo largo de todo el año.
Su programación combina la enseñanza del idioma japonés con una amplia oferta de actividades culturales y académicas. Entre las más habituales destacan los cursos de lengua japonesa para distintos niveles, así como talleres y propuestas formativas relacionadas con la cultura nipona, como la caligrafía, la cocina, el manga o la artesanía tradicional.
El centro también organiza exposiciones temporales de arte contemporáneo y tradicional japonés, ciclos de cine en versión original, conferencias y charlas divulgativas que acercan distintos aspectos de la sociedad japonesa al público general.
Además, acoge eventos especiales como la Semana Cultural de Japón, encuentros académicos, presentaciones de libros y actividades dirigidas tanto a estudiantes como a profesionales interesados en las relaciones entre ambos países.
En conjunto, el Centro se ha consolidado como un punto de encuentro cultural en Salamanca, donde el aprendizaje, la investigación y la difusión del conocimiento sobre Japón se combinan con la actividad cultural abierta a toda la ciudadanía.