RESTOS DE LA IGLESIA DE SAN POLO Y MURALLA

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La iglesia de San Polo fue construida extramuros de la primera muralla medieval de la ciudad a finales del siglo XII o comienzos del XIII. Con la posterior edificación de la segunda cerca, el templo quedó integrado dentro del recinto amurallado, muy próximo a una de sus puertas, que adoptó su nombre.

El edificio original, de estilo románico-mudéjar, fue profundamente reformado en el siglo XVI. Mantuvo su función parroquial hasta mediados del siglo XIX, cuando su avanzado estado de deterioro obligó a trasladar el culto a la iglesia del convento de San Esteban, cuyos frailes habían sido expulsados durante la Desamortización de Mendizábal. Tras el regreso de los dominicos, la parroquia se trasladó nuevamente, en esta ocasión a la iglesia del convento de los Trinitarios, que desde entonces pasó a denominarse iglesia de San Pablo.

A finales del siglo XX, el solar de la antigua iglesia fue ocupado por un hotel. Previamente, se realizaron intervenciones arqueológicas que permitieron recuperar parte de los restos del templo, hoy integrados como espacio visible dentro del propio establecimiento.

Frente a la iglesia se conserva uno de los tramos mejor preservados de la Cerca Vieja, donde destaca un imponente torreón circular. Desde este punto parte, hacia el este, un lienzo de la Cerca Nueva, en el que antaño se abría la Puerta de San Pablo. Esta segunda muralla englobó la Iglesia de San Polo, continuando su trazado hasta la Puerta Nueva.
Las ruinas de la iglesia de San Polo se encuentran al inicio de la calle San Pablo, en la pequeña isla urbana que forma esta vía junto con las calles Rector Esperabé y Arroyo de Santo Domingo. Los restos conservados constituyen hoy la única muestra de arquitectura mudéjar en Salamanca, ya que la iglesia de Santiago fue completamente reconstruida a mediados del siglo XX.

La antigua iglesia de San Polo se levantó a los pies de la primera muralla medieval a finales del siglo XII o comienzos del XIII. De estilo mudéjar y construida principalmente en ladrillo, pudo haber sido obra de la comunidad mozárabe asentada en la ciudad. En el momento de su edificación se encontraba extramuros de la primera cerca de la ciudad, aunque con la construcción de la segunda muralla quedó integrada dentro del recinto amurallado.

A partir de mediados del siglo XIX dejó de funcionar como parroquia. Su culto se trasladó primero a la Iglesia de San Esteban y, posteriormente, a la de los Trinitarios —en la actual plaza de Colón—, que desde entonces pasó a denominarse iglesia de San Pablo. A finales del siglo XIX, el templo, ya en ruinas, quedó incorporado a un edificio de viviendas. Finalmente, a finales del siglo XX, una cadena hotelera construyó un hotel en el solar, respetando los restos conservados, que hoy pueden contemplarse tanto desde la calle como accediendo al interior.

Al otro lado de la Calle de San Pablo se encuentra uno de los tramos mejor conservados de la Cerca Vieja, en el que destaca un torreón circular. Desde aquí arranca un lienzo de la Cerca Nueva en el que en el pasado se abría la Puerta de San Pablo. La nueva muralla englobaba la iglesia de San Polo y seguía hacia la Puerta Nueva. La rehabilitación reciente de este espacio ha permitido recuperar la imagen original de algunos de estos lienzos medievales y convertirlos en un atractivo turístico y cultural de Salamanca.

En las proximidades de la iglesia se encuentran dos esculturas realizadas por Fernando Mayoral. Una representa a San Juan de la Cruz, que vivió en el Convento de San Andrés en el siglo XVI. La otra, situada a los pies de la muralla, está dedicada al poeta salmantino Francisco Ledesma, representado con la capa charra y su gorra marinera.
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