El consistorio que presidía Jesús Málaga encargó a Agustín Casillas en 1976 una escultura de La Celestina, personaje literario muy vinculado a Salamanca´. La obra, que incluye un relieve de los enamorados Calisto y Melibea, se instaló en un principio en la cuesta San Juan del Alcázar, cerca de la Peña Celestina, hasta su traslado a la calle Arcediano, a la entrad del Huerto de Calisto y Melibea.









