Otra de las cuatro esculturas que el Consistorio encargó al artista salmantino Agustín Casillas en 1963. Representa a una mujer tendida que dibuja en el suelo con un dedo una llave, indicando que es la guardiana del parque. Cambió de ubicación, ya que originariamente estaba junto a unas puertas que daban la entrada al parque de La Alamedilla. Está realizada en hormigón patinado.









