A eso del mediodía, instalaba su puestecillo portátil cerca de la Plaza Mayor en los peldaños de El Corrillo el poeta Remigio González, alias Adares (1923-2001), que era amigo del escultor Agustín Casillas. Ambos se veían casi a diario cuando el poeta subía por la calle San Justo y Agustín salía de su domicilio. Y charlaban del mundo y de la España que les tocó vivir. Adares publicó más de treinta poemarios, entre los que destaca la antología poética “Me atrevo a ser palabra (1977-1996)”. "Adares" murió repentinamente en Salamanca a la edad de 77 años. Sus restos descansan en Anaya de Alba. En diciembre de 2017 el Ayuntamiento le dedicó esta obra póstuma de Agustín Casillas con dos metros de altura y casi un metro de ancho. Esta escultura, fundida en bronce, presenta al poeta salmantino caminando en recuerdo a su habitual recorrido por la calle San Justo hacia la Plaza del Corrillo, donde permanecía durante horas acompañado de sus poesías.









